¿Quién es Ángel Villanueva Pérez y qué le hizo empezar a escribir?
Soy un albaceteño afincado en Michoacán, México, desde hace siete años. Escribo en mis ratos libres, que antes de la pandemia transcurrían entre aviones y hoteles y que ahora se han vuelto mucho más domésticos. Trabajo en marketing en una exhibidora cinematográfica, así que podríamos decir que desayuno, como y ceno historias.
Si he de hacer caso a mi familia, todos me recuerdan como el niño un poco raro que se pasaba el día leyendo mientras los demás jugaban. Cuando alguien tenía que regalarme algo, siempre era un libro. Fue una consecuencia casi lógica que enseguida empezase también a escribir, tratando de imitar todo eso que me permitía viajar a otros mundos, convertirme en personas diferentes, asomarme a otras vidas mucho más interesantes que la mía.
No le enseñaba a nadie lo que escribía y no guardo casi nada de aquellos primeros intentos, pero sí recuerdo muchas de las ideas. La fantasía y la ciencia ficción ya estaban muy presentes en ellas, por culpa de los tres escritores que más me marcaron como lector: Tolkien, Asimov y Lovecraft. Cada vez que terminaba algunos de sus libros lo hacía con la sensación de que quedaban muchas más cosas por descubrir de las que me habían contado. Y es eso mismo lo que persigo al escribir: entrar por puertas que lleven a sitios aún por descubrir y por explorar.
Tu relato publicado en Windumanoth, «Umami», sucede en un prestigioso restaurante donde el ingrediente estrella es tan insólito como peligroso. ¿Cómo se te ocurrió la idea? ¿Qué buscabas transmitir?
El primer germen de la idea me vino al leer sobre un restaurante que recibió como 10,000 solicitudes de reserva el primer mes después de obtener una estrella Michelín o una distinción similar. Pensé que habría mucha gente dispuesta a hacer lo que fuese por conseguir algo así y que podía ser la base de un cuento. Escribí un par de borradores, pero no me llevaron a ningún sitio interesante, así que lo aparqué. Un tiempo después, supe de otros restaurantes que estaban experimentando con la creación de menús basados en el mapa genético de los clientes, y fue cuando las dos ideas hicieron clic: ¿y si un chef utilizase los tests genéticos como tapadera de la verdadera razón del éxito de su restaurante?
Quería escribir sobre lo que estamos dispuestos a hacer para alcanzar el éxito. Pero también y sobre todo acerca de cómo no tenemos problemas en aceptar cosas que no comprendemos cuando hay alguna explicación científica detrás; en cambio, nos cuesta tener fe en muchas otras cosas menos tangibles. Creo que la fe y la confianza son el tema del relato. Aparte del amor, claro. Pero todos los relatos son en el fondo historias de amor.

Ángel Villanueva Pérez
¿Esta ha sido tu primera incursión en la literatura de género? ¿Es una excepción en tu carrera o tienes planes de seguir escribiendo fantasía, ci-fi o terror?
Casi todos mis relatos son de ciencia ficción o terror. Lo que me mueve a escribir es echarle un ojo a lo desconocido y descubrir qué retorcido puede ser lo que encuentres. Así que pienso seguir trabajando en este tipo de historias.
Me gustaría probar a mezclarlo con el género histórico, siempre he pensado que podrían surgir cosas muy interesantes. Sobre eso le estoy dando vueltas a varias ideas, aunque es complicado aplicarlas a relatos cortos, que es donde me siento más cómodo. Pero sigo intentándolo, hasta que salga.
¿Qué otras obras de Ángel Villanueva Pérez podemos encontrar en el mercado? ¿Y en proyecto?
Quiero publicar este año una selección de cuentos de entre los del más de medio centenar que escribí en los dos últimos años. Por otro lado, durante la pandemia escribí el borrador de una novela que aún tiene trabajo por delante pero que puede ser mi primer proyecto más largo.
Aparte de escribir también tienes conocimientos de marketing y publicidad. ¿Cómo influye esta faceta de tu vida en la escritura?
El marketing y la publicidad también se basan en contar historias, así que creo que son campos muy relacionados con la escritura. Exigen crear conceptos memorables, conectar con las personas y conseguir transmitir una idea con las menos palabras posibles, todo lo cual es también lo que buscamos al escribir ficción. Saco muchas cosas de esa parte de mi trabajo que después aplico en las historias. Pero también sucede al revés: escribir cuentos me ayuda a acercarme a las emociones a las que después buscamos apelar o queremos transmitir con la publicidad.
Un libro de género que recomiende Ángel Villanueva Pérez.
De lo último que he leído de terror, Nieves Mories me ha impactado mucho por lo que tiene de fresco y diferente; a quien no la conozca le recomendaría La chica descalza en la colina de los arándanos, que se lee en media hora. Y la que más cerca he sentido de lo que yo entiendo por terror, de lo que me gustaría transmitir con mis relatos, es Mariana Enríquez, acabo de terminar su colección de cuentos Las cosas que perdimos en el fuego.
En ciencia ficción, me voy a ir por Alba infinita, de David Nel. Fue su primera novela y en algunos momentos se nota, dicho con todo el cariño y como lector, no como crítico literario, pero la historia me pareció muy interesante en su enfoque. Aunque la corriente china, o chino-americana, es la que me parece que está proponiendo las cosas más rompedoras: Ken Liu y su “Cambio de estado” (en la antología El zoo de papel), me parecen imprescindibles. O Ted Chiang, Cixin Liu, …

1 comentario
Muchas felicidades Angel, gracias por compartir tu pasión por escribir