La palabra «extraña» se reivindica con la literatura de Beatriz García Guirado. Extraña no como algo simplemente raro, sino como ella misma dice: «esa literatura que se sitúa en la frontera de la frontera», que no termina de dejarse atrapar por una etiqueta y que parece pedirnos otras reglas de lectura. El adjetivo lo aprendí de la propia Bea, en su artículo publicado en The Coolt, cuando hablaba de autoras que abordaban precisamente esa literatura extraña «que hace de lo espeluznante la mejor forma de explicarnos». Y quizá no haya mejor manera de acercarse a su obra.
Desde La tierra hueca, novela de aventuras y relato iniciático que sigue la estela de Las minas del rey Salomón o Viaje al centro de la Tierra hasta Los pies fríos, noir paranormal poblado de ranchos abandonados, lugares de vacaciones decrépitos y guerras religiosas, todo en su literatura resulta, acaso, insólito e indefinible. En Ellas las extrañas, la antología que coordinó su prólogo es también una declaración de principios sobre esta forma de literatura: «nosotras escribimos desde la experiencia de lo que somos, pero no sobre ello o al menos no siempre de una manera estrictamente pegada a la cámara de lo real aparente (…) Necesitamos una literatura más «de(s)generada» ». Y quizá La chica muerta favorita de todos sea la prueba más fascinante de esa necesidad. Un libro inclasificable y adictivo que leí subrayando, llenándolo de flechas y anotaciones, crónica de una obsesión y un viaje a Los Ángeles tras las huellas, o más bien los rastros, de Elizabeth Short, la mujer cuyo cadáver mutilado apareció en Los Ángeles en 1947 y que la historia convertiría en la célebre Dalia Negra. Un libro que me mostró un Los Ángeles espectral, lleno de historias, leyendas, mentiras y muy pocas certezas. Como la literatura que más me gusta.
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Proust en el desván con… Beatriz García Guirado

1. Defínete, como escritor/a, en dos líneas máximo
Alguien que hace fracking para escribir sus historias.
2. ¿Qué libro te hubiera gustado escribir?
Pieza única, de Milorad Pavic.
3. ¿Cuál eliminarías de la historia de la literatura?
Ninguno. De eso ya se encarga el tiempo.
4. Tu obra de terror favorita y, de propina, un relato de terror que destacarías
Tal vez Arthur Machen y «El gran dios Pan».
5. ¿Qué inspira a Beatriz García Guirado?
Creo que podría resumirse en cosas aparentemente absurdas e insignificantes bajo cuya superficie se intuye una profundidad que no llegaremos a conocer nunca, y eso incluye también a las personas. Y es algo que me ha pasado siempre, como novelista y también como periodista. Por ejemplo, imagina que un tío que tiene una tienda de aparejos de pesca sea el único albacea de todo el arte moderno de una ciudad. O que una mujer a la que le han hecho un empaste de mierda descubra que puede escuchar las conversaciones telefónicas (incluso las más secretas y peligrosas) en el interior de su boca. Cosas reales, completamente surrealistas y completamente ciertas.
6. ¿Cuál es tu principal miedo?
Contraer una enfermedad horrible y larguísima y no saber cómo prepararme para mi muerte. Tener miedo al miedo.
7. Un inicio literario que no puedes olvidar
Soy fatal para este tipo de cosas. Pero, mira, para no caer en tópicos: descubrí una obra malvada, de esas que alguien querría eliminar de la historia (de hecho, casi lo consiguieron). Se trata de Fantazius Mallare, de Ben Hecht, que fue un guionista de Hollywood al que alguna vez se ha considerado un autor de weird fiction. La novela no es que sea genial, es más bien como una especie de Cantos de Maldoror pasado por el túrmix, pero tiene una dedicatoria fantástica: «A los remilgados que fornican disculpándose, a mis enemigos».
8. ¿Qué país (real o irreal) desearías visitar? ¿Y qué lugar visitarías de nuevo?
Soy más bien de pueblos pequeños que funcionan como estados mentales: Cicely y Twin Peaks. En cuanto al lugar que visitaría otra vez, Sicilia y, sobre todo, Palermo, que es una ciudad increíble para escribir una novela de detectives paranormales.
9. Si tuvieras una máquina del tiempo, ¿qué época te gustaría conocer?
Por ser práctica, los años cuarenta y cincuenta en Los Estados Unidos. Sería de gran ayuda en estos momentos.
10. Si pudieras hablar con los fantasmas, ¿con quién contactarías?
Preferiría no hacerlo. Porque… imagínate que yo ahora digo un nombre para darme cierto rollo, por ejemplo, invocar a Brautigan o a Dennis Hopper, y luego resulta que lo que sea que ellos son ahora se lo toma como una invitación y una noche aparecen reptando a los pies de mi cama.
11. ¿Tus autores favoritos en prosa? ¿Y tus poetas?
Faulkner, Flannery O’Connor, John Fante, Richard Ford, Camilo José Cela, Raymond Chandler, Capote, Benet, Modiano… ¡Maggie O’Farrell! ¡Ali Smith! Y depende del libro, del momento… En poesía, Mark Strand.
12. ¿Un héroe/heroína de ficción?
Soy bastante fan de Saul Goodman (Breaking Bad y Better Call Saul) y me parece que los personajes de Vince Gilligan y Jonathan Glatzer destilan genialidad. Y, además, los héroes siempre me han parecido sospechosos.
13. ¿Tu monstruo favorito?
Freddy Krueger.
14. ¿Cuál es tu palabra preferida?
Llevo media hora en bucle con esto, así que lo único que me viene a la cabeza ahora es ‘alprazolam’.
15. ¿Y la mejor palabrota?
Mamerta.
16. ¿Y lo que menos?
Subnormal.
17. Una extravagancia que harías o hayas hecho…
Que me venga ahora a la cabeza, una deriva urbana con Francesco Careri. Escalamos fachadas de hoteles, trepamos verjas de casi dos metros (a mí literalmente me lanzaron al otro lado), caminamos de espaldas entre zarzas y secuestramos coches recitando poemas. La mayoría de estas cosas sucedieron de madrugada e íbamos inquietantemente sobrios. ¿Por qué lo hice? Todavía me lo pregunto.
18. ¿Qué súper poder desearías poseer?
Jugar con el tiempo: poderlo rebobinar, «editar», hacer flashforwards a lo bestia…
19. ¿Qué te subirías a un desván?
Alguien que me diera buena conversación.
20. Una cita ajena con la que desearías finalizar la entrevista.
«El sacrificio es un asesinato en suspenso», Angélica Liddell.
21. Una cita propia con la que finalizarás la entrevista.
«¿Puede una mujer que sufre un embarazo psicológico dar a luz a una idea? Yo creo que sí», Fred Henderson, coach motivacional.
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