Reseña: Carl el mazmorrero

Por Borja Bilbao
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Título de la obra: Carl el mazmorrero
Autor: Matt Dinniman
Traducción: David Tejera Expósito
Editorial: Nova
Año de edición: 2025
Extensión: 464 páginas
Encuadernación: Rústica con solapas
PVP: 22,90€ (papel), 9,99€ (digital)


Pensaba mientras leía Carl el mazmorrero en una de las novelas más relevantes de la cultura pop de la década pasada: Ready Player One. La obra de Ernest Cline nos permitía imaginar hasta dónde podía llegar el mundo de las realidades virtuales en los videojuegos y adelantaba en parte el fenómeno revival de los ochenta que tendría lugar justo a continuación. No olvidemos que su impacto fue tal que incluso Steven Spielberg llegó a hacer una adaptación cinematográfica pocos años después de la publicación de la historia. La novela, como no podía ser de otra manera, tuvo sus numerosos fans pero también la imprescindible legión de detractores.

Creo sinceramente que Carl el mazmorrero puede ser, si no lo es ya, una novela de referencia en la cultura pop de esta década. De la misma manera que con Ready Player One, eso incluye tener tanto a seguidores como detractores que a buen seguro considerarán esta obra un aburrimiento soberano. Pero ¿qué hay en esta novela que causa tanta sensación? Si a estas alturas no sabes muy bien el porqué de todo este revuelo voy a intentar explicarme en los siguientes párrafos. 

Mat Dinniman | Foto: Toby Dinniman

CARL EL MAZMORRERO: EL GERMEN DE UN FENOMENO DE MASAS

Carl, nuestro protagonista al inicio de la historia, acaba de romper con su novia. En un momento dado, mientras intenta asumir sus miserias en el sofá de su casa, Dónut, la gata de su ex novia, se escapa por la ventana y sube a un árbol del que luego es incapaz de bajar. Cuando Carl sale para intentar ayudarla sucede lo inimaginable: todos los techos colapsan y cualquier persona del mundo que en ese momento estuviera debajo de uno muere al momento. Carl y su gata se han salvado. De momento.

Por si esto fuera poco, en ese mismo momento una invasión alienígena da comienzo. Todos los humanos supervivientes son obligados a participar en una especie de reality televisivo que consiste en sobrevivir a una mazmorra llena de objetos, salas, refugios y enemigos, además de sus jefes finales. Carl y Dónut entrarán al primer nivel de esta prisión mientras intentan entender todo lo que está sucediendo y la mecánica de este “juego” que puede acabar con su vida en cualquier momento. 

UNA NOVELA LITRPG DE GRAN IMPACTO

Seguramente has visto en los últimos años algún joven mirando atentamente en la pantalla del móvil. Es muy probable que estuviera viendo cómo el youtuber del momento juega a un videojuego mientras va comentando la partida, gritando exageradamente cuando algo fuera de lo normal sucede o maldiciendo a voz en grito cuando ha activado una trampa no prevista o el jefe final de fase acaba con su personaje. Reconócelo: es posible que si juegas a videojuegos tu también hayas echado un ojo a algún video de este tipo para averiguar cómo completar un puzle del último Zelda. 

Bueno, pues si pusieses todos esos monólogos del youtuber en papel, el resultado sería muy parecido a Carl el mazmorrero, la primera novela del norteamericano Matt Dinniman. O, con el término que se ha popularizado en los últimos años, LitRPG (literatura con elementos de videojuego de rol). Y esto ha causado tanto impacto que la novela ha pasado de la autoedición a ser un auténtico fenómeno de ventas. Matt Dinniman, hasta hace poco un desconocido, ahora cuenta con miles y miles de seguidores que llenan sus eventos a cualquier precio y rivaliza con los autores de fantasía y ciencia ficción más conocidos.

DE LA AUTOEDICIÓN AL ÉXITO DE CARL EL MAZMORRERO

Como si fuera una partida a Munchkin, la historia de supervivencia de la novela se ve continuamente alterada por las divertidas y en ocasiones macarras descripciones que la IA de este juego hace de los enemigos, de los objetos que estos van soltando o de los materiales y pócimas que Carl va encontrando durante su camino. Las mecánicas de un videojuego de rol se repiten de manera clara desde el inicio y, si alguna vez has jugado a uno, reconocerás todas las fases clásicas: primeras horas de confusión (prueba, error, muerte, volver a empezar), comprensión de habilidades (cómo usar el inventario o mezclar pócimas), farmeo y subida de nivel y, si has tenido la suficiente paciencia, experimentación alocada de estos conocimientos para acabar con jefes finales de descripción hilarante.

Además del mazmorreo propiamente dicho, la novela empieza a dejar pinceladas del funcionamiento del reality televisivo y del funcionamiento interno de esta y otras especies alienígenas. Este libro es el primero de una serie que está previsto llegue hasta la decena de volúmenes (en el momento de escribir esta reseña hay siete ya publicados en su idioma original) por lo que además de avanzar niveles de la mazmorra, Carl empezará a entender que debe jugar a varios juegos para conseguir sobrevivir hasta vete a saber dónde. 

De la misma manera que ocurre con los videojuegos de rol hay jugadores dispuestos a invertir un número de horas en entender todas las posibilidades y absorber los detalles de un vasto mundo y quien, sea por gusto o por falta de tiempo, prefiere otras opciones más directas y lo contrario le parece un aburrimiento. 

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UN VIDEOJUEGO HECHO NOVELA

Por ello, si crees que todo lo dicho anteriormente encaja en tu perfil (el jugador de videojuegos, especialmente de rol) Carl el mazmorrero puede ser una novela divertidísima con la que te vas a sentir identificado. Para el resto de lectores que ya sea por gustos o por edad no hayan probado las mieles de ese tipo de entretenimiento, creo sinceramente que la repetición del mecanismo, la continua aparición de textos describiendo el objeto de turno o los chascarrillos, humor y personalidad del personaje principal pueden llegar a resultar pesados. 

La novela crea su propio lore y la perspectiva de muchos más libros, cada vez de más páginas, solo hacen añadir promesas de que algo muy grande está por venir. La sucesión de monstruos de formas y habilidades tan geniales como estúpidas son una fuente de combinaciones infinitas con la que estoy seguro que Matt Dinniman nos va a dar mucho juego en un futuro. Volviendo a mi afirmación al inicio de esta reseña, creo que Carl el mazmorrero puede ser una de las obras de referencia en la cultura pop de esta década. Amada por muchos, denostada por unos cuantos. Veremos cómo le sientan las siguiente entregas.


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