«El verano se truncó en invierno y una extraña nieve empezó a cubrir las calles. De repente, las ventanas que ventilaban las estancias, le abrieron la puerta a la muerte. Se oyeron golpes, alarmas y ladridos. Y luego… silencio». Con esta premisa da inicio El Eternauta, una historia de ciencia ficción apocalíptica producida por Netflix.
El género distópico vive una era dorada en la gran y la pequeña pantalla. Prueba de ello es el éxito que están cosechando entre el público las adaptaciones de obras que tienen ya a sus espaldas varias décadas. El último caso paradigmático es El Eternauta, una serie de televisión basada en la historieta homónima de Héctor Germán Oesterheld y Francisco Solano López. La serie de cómics, publicada originalmente a finales de los años cincuenta, ha sido trasladada por Netflix al formato televisivo para conectar al público actual con esta crónica de supervivencia.
**ANÁLISIS LIBRE DE SPOILERS: HAREMOS REFERENCIAS AL CÓMIC, PERO NO DESTRIPAMOS LA SERIE**
NIEVE EN VERANO, ASÍ ARRANCA EL ETERNAUTA
Es diciembre en Buenos Aires y la calurosa Navidad está a la vuelta de la esquina. Como es su costumbre, Juan Salvo y sus amigos se reúnen en casa de Alfredo Favalli para jugar una partida de truco. Lo que no imaginan es que, más allá del sótano y las cartas, se cierne sobre ellos un mal implacable y mortal. De repente, la electricidad falla y el clima cambia. El bochorno nocturno se ve sustituido por un viento helado que arrastra partículas blancas. ¿Nieve en verano? Entonces llegan los golpes.

Los protagonistas jugando al truco, ajenos a que su vida está a punto de dar un vuelco
Cuando Juan y el resto del grupo suben al piso de arriba, se encuentran con una asustada Ana, la esposa de Favalli. La mujer señala con horror hacia la calle. Al asomarse, todos ven una escena digna de cualquier catástrofe. Los coches se agolpan unos contra otros, con sus conductores muertos asomando por las ventanillas. También se han desplomado los viandantes que transitaban las aceras. Decenas de cuerpos alfombran una vereda que empieza a cubrirse de blanco por causa de la nieve que no deja de caer. Pronto descubren, del peor modo posible, que esos copos brillantes matan todo lo que tocan.
Sin luz ni comunicaciones funcionales, el grupo se ve atrapado dentro de casa de Alfredo. Salir al exterior es imposible sin arriesgarse a perder la vida. Pero no hacerlo, les condena a perecer de hambre cuando el agua y la comida se agoten. Además, la incertidumbre pesa sobre todos ellos. Y este no saber en un mundo de comunicación permanente se ve agravado por la ansiedad de desconocer el estado de aquellos a quienes aman. Juan Salvo, que sufre por su hija Clara, es el primero en llegar a la conclusión de que no pueden permanecer fortificados allí para siempre. Deben encontrar el modo de salir. Para encontrar a su hija, sí. Pero también para saber qué es lo que ocurre.
CÓMO ENFRENTAR EL FIN DEL MUNDO
La desesperada premisa que dibuja el escenario de El Eternauta convierte esta historia en una narración que pone a los personajes en el centro. La dimensión humana y el modo en que enfrentamos la adversidad es uno de los temas centrales de la serie. Y camina parejo a la trama principal de Juan Salvo y su búsqueda.
Cuando la nieve empieza a caer, el protagonista y su grupo se hallan juntos. Son viejos conocidos, amistades de años. Sin embargo, con el estrés derivado de una situación crítica, todos sacan a relucir rasgos de carácter desconocidos. Por un lado, Juan se muestra taciturno, recuperando su mentalidad de soldado y obcecándose en no quedarse de brazos cruzados. En cambio Favalli rápidamente se erigen en líder-intendente, fortificando su hogar y preparándose para lo peor. Sus recelos no son comprendidos ni por su esposa Ana, reacia a abrazar la desconfianza, ni por Lucas, quien se sume en un mutismo taciturno. Todo ello mientras Ruso, el último integrante del grupo, empieza a manifestar una visible ansiedad al verse atrapado.

Desprovistos de tecnología, deberán valerse de su ingenio y recursos para afrontar la situación
Para terminar de complicarles las cosas, las aciagas circunstancias suman al equipo a dos externos a sus dinámicas. Por un lado, Omar, el cuñado del Ruso Polsky, que ha sido invitado a la partida de truco por este. Omar es un desconocido, alguien huraño y ajeno al grupo que lleva además casi dos décadas fuera del país. No le conocen en profundidad y su forma de ser despierta recelos. Por otro lado, aparece Inga, una rider que se hallaba en pleno reparto cuando empezó a nevar y que ha sobrevivido de milagro escondiéndose en los bajos de la casa. La muchacha está sola y, como Juan, angustiada por cómo estarán los suyos. Sin embargo, la situación la obliga a atrincherarse en casa de Favalli, donde no conoce a nadie ni tiene garantías de que será ayudada.
Los intereses de todos ellos chocarán a lo largo de los seis capítulos en que se desarrolla esta primera temporada de El Eternauta. El cómo encararlos o saber aprovechar estos enfoques, para sobrevivir en soledad o beneficiar al grupo, determinarán el devenir de todos ellos. Y es que uno de los aspectos que mantiene al público atrapado son precisamente estas dinámicas entre los protagonistas. Un modo de proceder que se ve contrapuestos a las dinámicas que han establecido otros grupos de personajes con los que se irán cruzando. Porque el inesperado apocalipsis no alcanzó a todo el mundo en espacios conocidos, pero la pulsión de sobrevivir, permanece.
NO TODO PASA EN USA
Otra de las características que hace tan especial a El Eternauta es el escenario en que se desarrolla. Estamos muy acostumbrados al cine sobre catástrofes de producción estadounidense. Tanto es así, que nos cuenta concebir un apocalipsis lejos de Nueva York, San Francisco o Los Ángeles. Sin embargo, la reivindicación de los escenarios locales y sus particularidades, este retorno a las raíces, poco a poco se abre paso en la ficción. También en producciones a escala mundial, como es el caso.

Nieve tóxica y letal sobre Buenos Aires, el escenario de El Eternauta
La historia de Juan Salvo transcurre en Buenos Aires, capital de Argentina, desde los barrios residenciales hasta los callejones del centro. Y se aprovecha de las particularidades culturales del territorio para trasladar a la pantalla una obra original concebida también en el país. El Eternauta es una producción argentina, rodada en español y que mantiene las particularidades idiomáticas inalteradas. En las primeras escenas, podemos ver a los protagonistas hablar en una jerga informal que, a oídos del público desconocedor del registro, puede resultar algo confuso. Pero aporta un matiz de riqueza inmersiva que solo quienes disfruten de la obra en versión original podrán disfrutar.
De inmediato nos sentimos trasladados a esa ciudad devastada por la catástrofe. Y si bien es encomiable el esfuerzo de todo el reparto por adoptar un español más «neutro» a la largo de los seis capítulos que forman la primera temporada, nunca dejamos de sentirnos en Argentina. El cambio de escenario, exótico para algunos y reclamado por no pocos, nos permite jugar con recursos distintos. Además, contribuye en alejarnos de ese USA-centrismo cinematográfico para demostrar que, en caso de ataca alienígena o catástrofe imponderable, el epicentro puede ser cualquier lugar. Sí, también tu municipio.
EL ETERNAUTA: ADAPTANDO EL APOCALIPSIS
Quienes conozcan o hayan disfrutado del material original, sin duda habrán notado cambios en la narrativa. No en vano, si la historieta transcurría en los años cincuenta, la serie de Netflix tiene lugar en el presente, con todo lo que ello implica. Uno de los ejemplos más claros lo hallamos en el protagonista, Juan Salvo, que se nos presenta como un veterano de las Malvinas dotado de una extraña capacidad. Pero no todos los cambios atañen a los cronológico; muchos de ellos sen han utilizado para adecuar la trama a unos roles más acordes a nuestro tiempo.
De este modo nos encontramos con que Elena, la pareja del protagonista, es ahora su ex-mujer. Y su personaje ya no juega un rol de apoyo pasivo, sino que toma la iniciativa y demuestra sus habilidades profesionales, vitales en varias escenas. También la hija de Juan sufre una transformación: la pequeña niña llamada Martita en el cómic se ha transformado en una adolescente, Clara. Su búsqueda será el motor inicial de la trama del personaje de Salvo, y también en pretexto que nos permite explorar este mundo aterrador.

Más que sus rescatadores, para Inga, Juan y sus amigos son unos desconocidos en medio del caos
Por último, a fin de profundizar en las distintas facetas del apocalipsis, se han introducido personajes nuevos que no aparecían en la historieta original, de la cual hablamos en el N19 de Windumanoth. Destacan entre ellos Omar, cuñado de uno de los protagonistas e Inga, una repartidora que se ve sorprendida por la nevada mortal. Ambos son unos extraños, forasteros con su propia historia que ayudan al público a ubicarse. Representan la otredad dentro de un grupo de viejos conocidos, que debe buscar el modo de encajar o de escapar. La presencia de ambos afianza la trama en la actualidad de El Eternauta.
Así pues, a la espera de que llegue una segunda temporada ya confirmada, recomendamos acercarse a El Eternauta a quienes disfruten de las distopías. Encontrarán en ella una historia cercana, reflexiva, y también una pregunta que cada persona debe responder para sí. El día que nos alcance el fin del mundo, ¿de qué modo vas a enfrentarlo para sobrevivir?
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