Título de la obra: Fortaleza de espinas
Autor: T. Kingfisher
Traducción: Mercedes Guhl
Editorial: Océano Gran Travesía
Año de edición: 2025
Extensión: 144 páginas
Encuadernación: Tapa blanda
PVP: 15,95€
Fortaleza de espinas es una novela corta que, en realidad, se acerca más a los cuentos de… ¿hadas? Bueno, eso depende mucho de lo que uno considere un «cuento de hadas». Si lo primero que te viene a la mente al escuchar esas palabras es Disney… Entonces, definitivamente, la respuesta es NO.
Esta es una novela que no engaña ya desde que lees el tagline de la portada: «Hay una princesa en una torre… esta no es su historia».
Sí, hay una princesa durmiente encerrada en lo alto de una torre, una bella princesa de bucles dorados y rostro encantador. Pero no: no es Aurora, y esta no es su historia. Esta es la historia de Sapita.
Aunque esta obra suele catalogarse en muchas reseñas como un retelling de La bella durmiente, en realidad es una reinterpretación extremadamente libre del clásico que todos conocemos, así que si lo que buscas es algo parecido a la propuesta de Disney estás en el lugar equivocado. Sabemos que está inspirada en La bella durmiente porque hace uso del símbolo, pero no sigue su historia ni gira en torno a sus personajes originales. Se nutre del imaginario que todos compartimos para crear algo distinto.

Si Fortaleza de Espinas no es una adaptación modernizada de los avatares y desdichas de una desvalida princesa, víctima de una bruja malvada, entonces, ¿qué es? Pues es una inspiración muy, muy lejana.
De todas las versiones existentes, la más popular narra la historia de unos monarcas que llevan tiempo intentando traer al mundo a un heredero. Un día, mientras la reina disfruta de su baño, una rana le augura que pronto dará a luz a una hermosa niña.
Tras el nacimiento de la princesa, los reyes se sienten tan dichosos que celebraran un gran banquete. Invitan a nobles, familiares y amigos, y también deciden hacer lo propio con las hadas. Sin embargo, en su afán por reunir a todo el reino, el palacio se queda sin vajilla y los monarcas acaban prescindiendo de una de ellas.
Obviamente, al enterarse, esta monta en cólera y se presenta en mitad del festejo para maldecir a la recién nacida. Le augura que, al alcanzar los quince años, se pinchará con la aguja de un huso y morirá de inmediato. Pero otra hada logra suavizar su hechizo y lo transforma en el encantamiento que todos conocemos: ese pinchazo le provocará a la joven un sueño del que no podrá despertar en cien años.
Para evitar que la profecía se cumpla, sus padres mandarán quemar todos los husos del reino. Pese a sus esfuerzos, en su décimo quinto cumpleaños la princesa encuentra una vieja rueca en un desván, se lastima con su aguja y todo el palacio cae en un profundo letargo.
Solo el beso de un apuesto príncipe puede romper el encantamiento pero, para llegar hasta la princesa, antes debe atravesar la fortaleza de espinas que ha crecido mágicamente alrededor del castillo. Este muro de afiladas púas tiene como misión ocultar el lugar y a sus habitantes del mundo exterior, además de ser una trampa mortal para todos aquellos que intentan traspasarlo. Y esto sí lo comparte la novela de Kingfisher. Pero, por todo lo demás…

¿Crees que la hermosa niña hechizada y encerrada en la torre es la víctima inocente de esta historia? Pues no. Fayette en realidad es un ser maléfico que usurpa el lugar de la verdadera princesa el mismo día de su nacimiento. Ella crecerá en la corte, mientras que la auténtica hija del rey será entregada a unas criaturas feéricas que habitan en los ríos. Y, antes de que imagines un bucólico lago poblado por bellas hadas de largos y sedosos cabellos, rostros radiantes y voces angelicales, debo avisarte de algo: ni Fayette es Aurora, ni las hadas de este cuento son Flora, Fauna y Primavera.
Es posible que, llegados a este punto, pienses que Sapita crecerá para convertirse en la más bella del reino y que todos los príncipes perderán la cabeza por ella. Pues tampoco, esta princesa tiene de bello lo que de bello tiene su nombre.
Pero aún queda una esperanza, con el caballero no podemos equivocarnos, ¿verdad? Y entonces aparece Halim: un sarraceno con pocas mañas caballerescas, escasas dotes para el cortejo, nula fe en sí mismo y, eso sí, más moral que el alcoyano.
Como podemos ver, ni la verdadera princesa es «de cuento», ni el supuesto caballero viste una flamante armadura, ni las hadas son seres entrañables y bondadosos.
Las extrañas criaturas que adoptan a Sapita son una suerte de espíritus acuáticos que residen en ríos, pantanos o lagos. Su aspecto es grotesco, con largas y desgarbadas extremidades, cuerpos deformes y dientes afilados. Estos extravagantes especímenes intentan transmitirle sus habilidades sobrenaturales, aunque Sapita, debido a su condición humana, tiene dificultades para desarrollar su talento mágico.
De todas las artes que le enseñan, solo logra dominar una con soltura: el encantamiento de transmutación. Su mayor virtud es convertirse en sapo. En lo demás… bueno, Sapita no es precisamente la más aventajada.
Aun así, su infancia puede considerarse feliz, pues su peculiar familia de hadas la cuida con mucho cariño. Sin embargo, cuando la niña que ha usurpado su lugar en la corte comienza a mostrar claras tendencias psicópatas, los seres del mundo mágico deciden que es Sapita quien debe detener a Fayette y proteger el reino.
Por supuesto, sus verdaderos padres no la reconocerán. Ellos nunca han sido conscientes del «cambiazo» y siguen creyendo que Fayette es su auténtica hija. La diosa que envía a Sapita de regreso al castillo ya cuenta con ello. Con lo que no cuenta es con que la muchacha no es demasiado ducha en el arte de conjurar hechizos. Así que, como cabía esperar, su intento de dulcificar la naturaleza maligna de Fayette fracasa estrepitosamente. Como resultado, la niña usurpadora queda presa en lo alto de la torre, sumida en un sueño inducido por la magia. Pero, para que el hechizo no se rompa y Fayette no despierte, Sapita deberá encargarse personalmente de mantener el encantamiento con vida, convirtiéndose así en su eterna carcelera… y también en prisionera accidental de la torre.
Este es, a grandes rasgos, el resumen de la novela. Pero para comprender mejor qué tenemos entre manos, conviene ahora detenerse en su autora.

T. Kingfisher
T. Kingfisher (Martín Pescador) es el seudónimo tras el cual se esconde una autora de cuentos infantiles y cómics. Úrsula Vernon ha querido diferenciar de este modo a quién se dirige en cada una de sus obras. En sus trabajos orientados al público infantil continúa firmando con su nombre real, mientras que reserva la identidad de T. Kingfisher para sus obras de fantasía, ciencia ficción y reinterpretación de cuentos.
Probablemente sea su formación como dibujante lo que le proporciona esa narrativa tan visual y cinematográfica. Su prosa es ágil y dinámica, por lo que el lector no necesita esforzarse para interpretar espacios o escenas. Todo fluye con naturalidad, casi como si estuvieras viendo una película. Su estilo, que combina fantasía oscura, ciertos elementos góticos, humor y personajes inesperados, le han valido un amplio reconocimiento en el ámbito literario, y ha sido ganadora de varios premios Hugo y un Nébula.
Fortaleza de espinas es una novela ligeramente oscura, onírica, irónica y excéntrica, pero también es reconfortante y deliciosa. Puede reconciliarte con los libros en momentos de bloqueo lector y oxigenar tu imaginación cuando te encuentres necesitado de historias frescas. En cualquier caso, si todavía no has leído esta pequeña joya, llévatela a casa, prepárate un buen chocolate caliente y disfruta de una perfecta tarde de manta y libro.
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