Título de la obra: Fuga en luz mayor
Autor: Laura S. Maquilón
Editorial: Crononauta
Año de edición: 2025
Extensión: 284 páginas
Encuadernación: Rústica con solapas
PVP: 18,00€ (papel) / 7,20 (digital)
Un disparo en un restaurante y el estallido de un almacén de grano confluyeron la misma noche. La velada en la que la vida de Ryu-ji dio un vuelco, pues su compañera desapareció y la mirada implacable de la justicia cayó sobre ella. Con estos dos sucesos arranca Fuga en luz mayor, de Laura S. Maquilón, una historia híbrida de ciencia ficción y misterio editada por Crononauta.
LA VELADA DA PASO A LA CONSPIRACIÓN
Ryu-ji y Eu’gal, su compañera de vida, cenaban apaciblemente en un restaurante cuando un disparo rompió la paz e impactó contra la segunda. Tras el suceso, Ryu-ji es detenida e interrogada por las autoridades de Kitán. Aún desconcertada y con la mente pendiente de Eu’gal, la kitani pronto descubre que esa noche ha tenido lugar algo más grave que un tiroteo. Al parecer, alguien ha atacado un almacén de alimentos y todo el mundo piensa que esto ha sido obra de terroristas.
En concreto, de terroristas tseyikis, unos forasteros venidos del planeta homónimo cuyas extrañas costumbres repugnan a los nativos de Kitán. Y es que, al parecer, dos siglos de tregua tras una cruenta guerra no han bastado para borrar la animadversión de los kitanis hacia estos herejes. Pero Ryu-ji no puede compartir la animadversión de los suyos. Eu’gal es tseyiki, además de inocente, pero eso poco importa. Las autoridades de Kitán no tardan en caer sobre esta comunidad con arrestos y deportaciones, convencidas de que deben purgar su planeta de esta lacra antes de que suceda «algo peor».
Ryu-ji no tarda en sospechar que todo ello responde más al odio que a la lógica, y por ello se verá forzada a elegir. Puede quedarse al lado de su familia kitani y fingir que todo va bien. Aunque algunos de sus hermanos tendrán algo que decir sobre su modo de vida, alejado de los preceptos de la espiritualidad. O puede decidir romper esos lazos y unirse a los tseyikis, cuyo mayor crimen es no vivir la fe como Kitán espera. Aunque, ahora que Eu’gal se halla en paradero desconocido, ¿aceptarán estos a Ryu-ji como una más?

Laura S. Maquilón
UNA CONVULSA CONVIVENCIA
Kitán es un planeta remoto. A pesar de que sus habitantes fueron pioneros en la exploración espacial y la conexión con otros mundos, lo cierto es que esa expansión no les sirvió para abrirse socialmente. Los kitanis son una especie muy cerrada, que rechaza a cualquier extraño y no permite que lo externo tenga cabida en sus estructuras. Para los nativos de este mundo, el planeta lo es todo, junto con la luz. Este resplandor, según sus creencias, procede del interior del mundo y vincula a todas las criaturas vivientes con Kitán y su deidad-alma: Waqaoki.
Waqaoki es la esencia del mundo y todo lo demás forma parte de Ella. Da vida a los seres escindiendo pedazos de su alma y, cuando estos fallecen, si han cumplido su propósito, ese pedazo de alma es puro y pude fundirse de nuevo con la Primigenia, es decir, con el mundo.
Esta concepción de la espiritualidad y del planeta dificulta el entendimiento de los kitanis con otros pueblos. Una situación tensa que se hace especialmente palpable en la relación que existe entre Kitán y los habitantes de Tseyikis. Este planeta, que logró independizarse tras una cruenta guerra, supone para los kitanis una ofensa mayúscula. Para ellos, es imprescindible nacer y morir en Kitán para volver al seno de la divinidad y no pueden concebir que un grupo de ellos, voluntariamente, decidiera romper esta relación. Por esta razón, los pocos tseyikis que residen en Kitán son vistos como chusma, gente sin alma y ajena a Waqaoki. En resumen: la clase de personas que podrían causar atentados y romper la paz.
De hecho, este es el escenario que se perfila en el horizonte al inicio de Fuga en luz mayor. Tras recuperarse del incidente en el restaurante, Ryu-ji en seguida se percata de que las autoridades de Kitán están llevando a cabo una persecución contra los tseyikis. Decenas de ellos han sido detenidos y deportados sin derecho a defensa, arrancados de sus hogares y familias. Culpables, presuntamente, de ser una amenaza para los kitanis. Ante esta convulsa situación que amenaza con desatar una nueva guerra, Ryu-ji debe tomar una decisión irreversible. Una que podría alejarla para siempre de lo que implica ser kitani y de sus hermanos.
LAS SENDAS DE LA FE CONTROLAN EL MUNDO EN FUGA EN LUZ MAYOR
Gran parte del argumento de la novela se centra de hecho en la familia de la protagonista, si bien este concepto es algo impreciso. En Kitán, a diferencia de lo que sucede con los humanos o los tseyikis, no existen las familias compuestas por adres que crían a su prole de un modo vertical. No, todos los kitanis se desarrollan como larvas conjuntamente en distintos nidos y luego se organizan en kinnas. Estos grupos de varios compañeros de nidada permanecen juntos como «hermanos» hasta que forman sus propios núcleos de elección.
Esto da lugar a que dentro de una kinna existan distintos modos de relacionarse con Waqaoki. Así ocurre en el caso de Ryu-ji y sus hermanos. Y de hecho, el cómo estos encajan tanto su relación con una tseyiki como su vínculo con la fe mueve parte de la trama. A fin de cuentas, los integrantes de esta kinna han abrazado distintas facciones para relacionarse con la Primigenia. Con todo lo que ello implica.
Como decíamos, la espiritualidad es uno de los grandes temas tratados por la autora en Fuga en luz mayor. Tanto es así que, hacia el final del libro, puede encontrarse una breve guía que desgrana la fe en Kitán y cómo esta es vivida por sus distintas facciones. Desde Gaonghat y sus augures hasta los cerrados Tanwa, custodios de la rama más estricta de todas. Es tanta la importancia que los kitanis dan a este asunto que, si bien tienen representación en el gobierno, aquellos que se alejan de Waqaoki son tratados como ciudadanos de segunda. Herejes tan inmundos como los propios tseyikis o, como ocurre con Ryu-ji, quienes se mezclan con ellos.

FUGA EN LUZ MAYOR: DE VUELTA AL WARAVERSO
Algunos lectores puede que recuerden el nombre de Ryu-ji de la anterior novela de la autora, Concierto en sol menor. Esta aparecía como un personaje secundario, si bien dotado del suficiente carisma para poder entrever una historia tras la kitani. Sin embargo, Fuga en luz mayor no es una continuación de esta primera obra, sino que funciona como una novela independiente. Una precuela, si quiere verse así. El nexo de unión entre ambas, además de la presencia de Ryu-ji es el entorno en el que se ambientan. Ambas historias tienen lugar en el universo de Warakum, el mundo que Laura S. Maquilón ha ido desgranando a lo largo de los años mediante relatos e historias.
Por lo tanto, quienes hayan seguido con atención la trayectoria de la autora, se sentirán familiarizados con algunos espacios y conceptos mencionados. Por ejemplo, la Coalición de Planetas Centrales, la raza thunçari o los propios nativos de Kitán. Son estos últimos y su estructura social y espiritual, como mencionábamos, quienes detentan el protagonismo en Fuga en luz mayor. Con todo, quienes se adentren en la obra de Maquilón con este título no hallarán problemas para ubicarse rápidamente. En parte, gracias al mapa que precede la novela. Y, por otro lado, mediante la propia narración, que acerca cada concepto a los lectores con naturalidad.
Sin embargo, estos esfuerzos por situar al lector en las lógicas de Kitán y sus reglas a menudo convierten la lectura en un caos, especialmente durante los primeros capítulos. Son tantos los conceptos presentados que, aún con ayuda de la guía, cuesta no perderse en ellos hasta que uno se familiariza con el entorno. De hecho, si de algo adolece Fuga en luz mayor es de contar con un worldbuilding tan rico que es imposible no caer en un pozo de párrafos que nos lo desgranan. Eso sí, de un modo integrado y delicioso, aunque causen un ralentí en la acción.
Quienes gusten de una novela reflexiva, disfrutarán sin duda leyendo Fuga en luz mayor y perdiéndose en sus análisis. Y es que, con mimo y cuidado, Laura S. Maquilón utiliza la ficción para reflexionar sobre temas que en nada nos son ajenos. También se sentirán como en casa los lectores que abjuren de morales blancas o negras, pues hay mucho de gris en esta obra. Por último, los que disfruten desentrañando secretos oscuros que pudren sociedades al alejarlas de la concordia se sentirán reconfortados en este viaje a Kitán. A fin de cuentas, la ciencia ficción es una probeta para exponernos. Y el delicioso cóctel de esta autora nos invita a reflexionar acerca de los peligros de cegarnos ante la otredad.
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