Título de la obra: Warhammer Las aventuras de Gotrek y Félix Omnibus nº 01
Autor: William King
Editorial: Minotauro
Traducción: Simón Saito y José Elías Álamo Gómez
Año de edición: 2025
Extensión: 1040 páginas
Encuadernación: Rústica con solapas
PVP: 45€ (papel) / 9,99€ (digital)
¡Vuelve el grimdark original! Los fans del Viejo Mundo y de la fantasía heroica estamos de enhorabuena. Ha vuelto el Warhammer de toda la vida, ahora bajo el nombre de Old World, y, quizá gracias a eso, Minotauro publica en formato Ómnibus las aventuras de Gotrek y Félix. Estas novelas, que en su día salieron en la edición más literal de “libro de bolsillo”, regresan ahora con nueva traducción y un formato cuidado que reúne Matatrolls, Mataskavens y Matademonios, junto a varios relatos inéditos. Una ocasión perfecta para redescubrir estos clásicos o sumergirse por primera vez en ellos.

El espectacular arte de portada de la edición de 2019, que fue obra de Winona Nelson
En esta nueva edición Ómnibus, la traducción de las novelas corre a cargo de Simón Saito Navarro. Lo cierto es que la anterior nunca me chirrió, pero es una apuesta a celebrar, porque esta nueva traducción se percibe más literaria. Los relatos, por su parte, están traducidos por J. E. Álamo.
Por lo que respecta a la trama: Gotrek y Félix forman la pareja más célebre del universo Warhammer Fantasy: el primero, un enano de la secta de los Matatrolls que busca una muerte gloriosa como redención; el segundo, un joven poeta que, tras una gran borrachera y una promesa imprudente, jura acompañarlo y relatar sus hazañas. Una amistad improbable y no exenta de tiranteces que se renueva continuamente entre monstruos, tabernas y batallas.
La saga de Gotrek y Félix es mucho más que literatura para vender miniaturas. Es una historia de fantasía heroica con alma grimdark, escrita cuando ese término aún no se había popularizado. Una fantasía más oscura y cruda, donde los héroes son falibles y los finales felices no están siempre garantizados. Curiosamente, Matatrolls (1999) y Mataskavens (1999) se publicaron casi al mismo tiempo que Juego de tronos (1996), anticipando el tono violento y moralmente ambiguo que luego se asociaría al género.
Recordemos que el término grimdark nació precisamente del famoso lema de Warhammer: «In the grim darkness of the far future, there is only war».
RESEÑA DE MATATROLLS: VARIEDAD Y RITMO

Matatrolls, publicada en 1999 y editada en España en 2001.
El primer libro de la saga de Gotrek y Félix ha envejecido como el buen vino. No es imprescindible ser un experto en Warhammer para disfrutarlo, porque William King construye la historia con mucha inteligencia desde los lugares comunes de la fantasía clásica.
Aquí el lector encontrará trolls, bestias del Caos y enanos llenos de cicatrices, sí, pero todo está contado con una cercanía que no depende del trasfondo de Warhammer. Aun así, para quienes conocen ese lore, la lectura se vuelve más rica: se perciben matices, guiños y detalles del mundo que hacen sonreír al lector veterano.
El libro está formado por relatos conectados entre sí, aunque cada uno puede leerse de manera independiente. Da igual por dónde abras el libro, siempre está pasando algo. Es un tipo de fantasía directa, sin rodeos ni pretensiones, que se disfruta por puro entretenimiento. Lo interesante es que, dentro de esa aparente sencillez, hay una evolución: a lo largo de las páginas vemos cómo Félix Jaeger, el cronista de la historia, pasa de ser un mero observador a implicarse de lleno en la violencia a la que lo arrastra el enano. Es un viaje de transformación personal dentro de un mundo brutal, sucio y despiadado, lo que hoy llamaríamos grimdark.
Me gustan todos los relatos, salpicados de humor y violencia. Si tengo que destacar algunos, me quedaría con estos tres:
“The Dark Beneath the World” retoma un clásico del género, el descenso a las minas enanas, y lo lleva hacia el terreno del horror y la claustrofobia. Es una historia de atmósfera, donde la oscuridad parece tener vida propia.
“The Mark of Slaanesh”, en cambio, está construido con un humor muy fino: sin hacer spoilers, ocurre algo que obliga a Jaeger a tomar las riendas y, por primera vez, a convertirse en el héroe (o antihéroe) de su propia narración.
Y por último, “Blood and Darkness”, quizá el relato más potente del conjunto. Aquí aparecen los tonos grises de la saga: una guerrera del Caos roba el protagonismo y nos muestra la lógica del mal.
Matatrolls es una lectura sorprendentemente fresca, ágil y con carácter. No pretende reinventar la fantasía, ni lo necesita. Es brutal, divertida y hasta conmovedora en algunos momentos, una de esas historias que se disfrutan tanto si eres fan de Warhammer como si simplemente quieres ver a un enano claramente inspirado en un hooligan inglés.
RESEÑA DE MATASKAVENS: INTRIGA Y HUMOR

Mataskavens, publicada en 1999 y editada en España en 2003
¿Se puede mejorar lo que ya hiciste en la primera parte de tu saga? Se puede. Y King lo demuestra.
En esta segunda entrega entramos de lleno en una novela con todas las letras: capítulos bien estructurados, una trama más definida y un tono que se consolida. La historia gira en torno a una conspiración de espionaje que implica a las altas esferas de la ciudad de Nuln y a unos aliados tan insólitos como inquietantes: los skavens, esas ratas humanoides que viven bajo tierra y que planean, desde las sombras, hacerse con el mundo de la superficie.
El resultado es una aventura trepidante de capa y espada que se mueve entre tabernas, palacios y, cómo no, las cloacas de la ciudad. King domina el ritmo con soltura: no hay tiempo para aburrirse. A través de los skavens introduce todavía más humor en la saga. Cada capítulo funciona casi como un episodio de serie: los villanos traman algo grandioso, intentan acabar con los héroes, pero siempre terminan tropezando con su propio ego o con la torpeza de sus planes. Esa mezcla entre sátira y acción es una de las grandes virtudes del libro. Además, la estructura jerárquica de los skavens, donde nadie quiere asumir responsabilidades y todos conspiran entre sí para escalar puestos, da lugar a situaciones desternillantes.
En conjunto, esta segunda parte no solo mantiene el espíritu del primer libro, sino que lo amplía. Es más ambiciosa, más cómica y más redonda. King logra un equilibrio perfecto entre acción y humor, demostrando que Gotrek y Félix no son solo personajes carismáticos dentro del universo Warhammer, sino una dupla literaria por derecho propio.
RESEÑA DE MATADEMONIOS: EL HOBBIT, PERO CON ESTEROIDES

Matademonios, publicada en 2001 y editada en españa en 2004
Tenemos una primera entrega sólida. Una secuela aún mejor. Y en esta tercera parte de la saga, William King sube las apuestas. Y no solo en cuanto al peligro, que lo hay de sobra, sino también en la escala de la historia: nuevos personajes, una épica más desbordante y un despliegue del universo Warhammer que no solo continúa la trama, sino que la eleva a otro nivel.
Regresan Gotrek y Félix, por supuesto, pero no están solos. A su lado caminan un grupo de enanos y, entre ellos, dos Matadores que amplían la leyenda: Snorri, rival de Gotrek en la absurda competición por ver quién mata más enemigos (y bebe más cerveza o vodka), y Malakai Makaisson, un matador inventor que ha decidido canalizar su ansia de muerte construyendo un dirigible. Sí, un zepelín. El Espíritu de Grungni no solo es una maravilla de la ingeniería enana, sino también el medio que nos lleva a cruzar el Viejo Mundo hacia los desiertos del Caos.
Mientras revisaba información para esta reseña, me encontré con una frase en Goodreads que lo define bien: “Matademonios es como la trama de El Hobbit con esteroides”. Y no le falta razón. Aquí los enanos son más salvajes, más testarudos y, sobre todo, más desquiciados que en cualquier versión clásica. Pero ese exceso es precisamente lo que hace que funcione: King sabe que lo que empezó como fantasía de aventuras ahora puede jugar en la liga de la gran épica.
El argumento gira en torno a una expedición para recuperar antiguos artefactos perdidos tras la caída de Karag Dum, una ciudad enana devastada por las hordas del Caos. A partir de ahí, el libro se convierte en un relato de exploración pura: ruinas ancestrales, magia corrupta y combates que parecen imposibles de ganar. Aunque el humor sigue presente, aquí se siente más áspero, casi como un mecanismo de defensa. Félix, el narrador humano, mantiene su ironía no porque el mundo sea divertido, sino porque es la única manera que tiene de no volverse loco ante tanta barbarie.
De nuevo, esto es grimdark en estado puro. Hay sangre, violencia y personajes moralmente dudosos, sí, pero la saga nunca pierde su espíritu aventurero. Warhammer no es aquí una simple excusa para mostrar brutalidad, sino un escenario donde todavía caben la maravilla, la heroicidad y hasta la risa. King consigue equilibrar el horror con la emoción, recordándonos que incluso en un mundo podrido por el Caos, la aventura sigue siendo posible.
VALORACIÓN DEL PRIMER ÓMNIBUS DE GOTREK Y FÉLIX

Con Matatrolls, Mataskavens y Matademonios, William King consigue algo que no se ve todos los días en literatura, y mucho menos en fantasía: una trilogía ascendente. Cada libro no solo mantiene el nivel, sino que mejora y amplía lo anterior. La historia crece, los personajes se profundizan y el mundo se vuelve más amplio, más peligroso y también más divertido.
Matatrolls es la base perfecta: un libro de aventuras puro y directo, que introduce el Viejo Mundo y a su peculiar dúo protagonista con ritmo y carisma. Mataskavens da un paso más, apostando por la intriga, la acción urbana y un humor que se mezcla con la épica de una gran batalla. Y Matademonios remata el conjunto con una escala mayor, un tono más oscuro y un retrato fascinante de los enanos, una raza tan brillante como autodestructiva, atrapada entre el heroísmo y la locura.
A lo largo de las tres entregas, el humor evoluciona junto con Félix: empieza siendo una válvula de escape y termina siendo una forma de resistencia ante el absurdo del mundo. Ese cambio de tono refleja también la madurez de la trilogía: sin perder su espíritu aventurero, abraza lo grimdark sin caer en el pesimismo. King logra mantener viva la chispa de la espada y brujería clásica, esa mirada de asombro ante lo imposible, incluso cuando todo se derrumba alrededor.
Pocas sagas pueden presumir de crecer con tanta naturalidad, manteniendo frescura, ritmo y emoción. Minotauro ha hecho muy bien en recuperarla, sobre todo ahora que el Viejo Mundo vuelve a estar de moda.
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