Reseña y entrevista: Villano en prácticas, de John Scalzi

Una sátira corporativa hilarante de la villanía global

Por Laura Díaz
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Villano en prácticasTítulo de la obra: Villano en prácticas
Autor: John Scalzi
Traducción: Lluís Delgado Picó
Editorial:  Minotauro
Año de edición: 2026
Extensión: 320 páginas
Encuadernación: Rústica con solapas
PVP: 19,95 € (papel) / 9,99 € (digital)


Esto es lo que ocurre cuando mezclas una sátira mordaz sobre el capitalismo salvaje con un protagonista entrañable, gatos que actúan como la junta directiva y delfines un tanto macarras, bocazas y con la piel muy fina. Villano en prácticas (Minotauro), la última genialidad de John Scalzi. Una lectura refrescante, tronchante y, por encima de todo, una lección magistral de cómo subvertir los tópicos de la ciencia ficción contemporánea a través del humor inteligente.

EL ALIVIO DE LAS HISTORIAS REDONDAS

En un mercado editorial saturado de decenas de novedades semanales, donde las estanterías se llenan de sagas, trilogías y bilogías que se dilatan en el tiempo, nosotros, como lectores, padecemos una evidente fatiga de compromiso. Se torna bastante tedioso empezar una historia sin saber cuándo llegará la continuación o si el interés se mantendrá vivo por el camino.

Por eso, que Villano en prácticas sea una trama autoconclusiva es un enorme punto a favor. Scalzi ofrece una obra redonda, con un ritmo impecable que abre, desarrolla y cierra su universo asegurando una experiencia tan satisfactoria como memorable sin exigir contratos de permanencia al lector.

DE PROFESOR SUPLENTE A… ¿CEO DEL MAL?

Empezamos esta historia con nuestro protagonista: Charlie Fitzer, un profesor suplente tan humilde que su único sueño está muy lejos de la dominación mundial. Sin embargo, tras la muerte de su excéntrico y multimillonario tío (con quien no mantenía relación alguna), Charlie hereda un imperio de parkings que esconde un secreto bastante turbio.

El tono de la novela queda perfectamente sellado desde el funeral del tío, un arranque brillante que te obliga a soltar la primera carcajada (y a querer contarle la premisa a cualquiera que tengas cerca) al ver que las coronas de flores de los asistentes lucen dedicatorias del calibre de «Nos vemos en el infierno».

De la noche a la mañana, Charlie se ve sumergido en un entramado de maquinaciones ajenas que jamás imaginó que existían, viéndose obligado a ejercer de una especie de supervillano. Y si como protagonista ya conquista por su humanidad, el verdadero espectáculo comienza cuando asume al completo su nuevo rol. Uno de los puntos álgidos de la novela es una desternillante videollamada en la que Charlie, contra todo pronóstico, adopta de golpe toda la actitud de un auténtico villano excéntrico. El despliegue de vacile e ingenio redefine por completo al personaje y demuestra que tiene tablas para ello, aunque sea por unos minutos.

RECURSOS HUMANOS BASTANTE POCO HUMANOS EN VILLANO EN PRÁCTICAS

Si pensabais que encontraríais los típicos clichés de las películas de espías clásicas, ¡que se os quite de la cabeza! Scalzi le da una vuelta de tuerca al género para recordarnos que, en este siglo, la villanía global no se gestiona con amenazas a gran escala, sino mediante juntas directivas, burocracia internacional y protocolos de recursos humanos para el uso de armas láser. Entre atentados, sabotajes y negociaciones con superricos sin escrúpulos, la crítica social se vuelve descarnadamente real. La avaricia y el poder de los magnates de estilo Silicon Valley se retratan con un realismo sin fisura. Da tanta risa porque se parece demasiado a nuestro día a día.

Pero si hay algo que se roba el espectáculo, es la fauna que habita este imperio. El peso de los gatos superinteligentes en la organización es una delicia, pero la verdadera joya de la corona son los delfines. Si teníais una imagen idílica de estos cetáceos, ya podéis ir olvidándola. Aquí son una panda de macarras, sindicalistas y bocazas con un orgullo hiperdesarrollado. Todo les ofende, todo se lo toman a pecho y sus ráfagas de insultos ingeniosos y subidos de tono son, sin duda, de lo más tronchante de la novela.

ENTREVISTA CON JOHN SCALZI, AUTOR DE VILLANO EN PRÁCTICAS

Para sumergirnos un poco más en los entresijos de la obra de la mano del propio John Scalzi, os dejamos con unas cuantas preguntas que el autor ha tenido a bien contestarnos en exclusiva.

John Scalzi

La forma en que has estructurado esa jerarquía corporativa dirigida por animales (gatos y delfines) es tan brillante como hilarante. ¿Cómo diste con esta dinámica en concreto y, siendo honestos, te gustaría vivir en un mundo así?

La respuesta corta es que animales como los gatos y los delfines ya han aparecido en las películas de James Bond y en otros libros o filmes con grandes villanos, así que quería tenerlos aquí también, como un eco de lo que el público ya conoce, pero con una vuelta de tuerca. En cuanto a si estaría dispuesto a vivir en un mundo gobernado por gatos y delfines… bueno, ya has visto cómo va el mundo con los humanos al mando, ¿no? Los gatos no lo harían peor.

Los delfines se roban el protagonismo por completo en este libro. Al leerlo, no pude evitar acordarme del clásico episodio de Los Simpson («La casa-árbol del terror») en el que los delfines conquistan el mundo. ¿Por qué elegiste a los delfines para este papel y qué te inspiró a darles esa personalidad tan maravillosamente cínica, sindicalista y con tanta conciencia de clase?

La pura realidad es que los delfines en estado salvaje son unos capullos: acosan a otras especies y son crueles entre sí. Llevan demasiado tiempo gozando de buena prensa. Ya iba siendo hora de retratarlos con una personalidad más cercana a la real. Dicho esto, los humanos, tanto en la literatura como en el mundo real, solemos tratar muy mal a los cetáceos en cautividad, lo que los convierte en el colectivo perfecto para desarrollar conciencia obrera y solidaridad frente a sus opresores: nosotros.

El libro hace un trabajo fantástico a la hora de satirizar la flagrante hipocresía y la incompetencia oculta de los ultra ricos. ¿Has tenido experiencias reales en círculos de la alta sociedad, con tech bros o en eventos corporativos de networking que te hayan ayudado a plasmar este comportamiento con tanto lujo de detalles?

Trabajé en el sector tecnológico durante años, en la época de la «Web 1.0»; estuve en AOL y más tarde fui consultor para empresas tecnológicas y financieras. También estudié en centros de élite aquí en Estados Unidos: un internado privado y la Universidad de Chicago. Después, cuando me convertí en escritor de ciencia ficción, mucha gente del sector tecnológico empezó a invitarme a dar charlas o a asesorarlos. Así que, a lo largo de los años, directa e indirectamente, he acumulado bastante experiencia en esos entornos.

El arco de personaje de Charlie es fascinante: pasa de ser un profesor sustituto sin un duro a burlar por completo a un multimillonario en un Zoom, y aun así nunca pierde su humilde y nostálgico sueño de montar un pub local. ¿Cómo lograste equilibrar su rápido ascenso hacia la «supervillanía» manteniendo sus motivaciones terrenales de una forma tan realista y creíble?

La clave es que Charlie conoce el mundo real. Fue periodista económico, por lo que entendía el mundo de los multimillonarios desde fuera y sabía detectar cuándo ocultaban algo. Además, hablando claro, nunca fue el tipo de persona para quien el dinero a espuertas tuviera un atractivo intrínseco. Hay una frase de la película Ciudadano Kane, que voy a parafrasear aquí: «No es difícil ganar dinero si lo único que te interesa es ganar dinero». Charlie quiere hacer otra cosa con su vida que simplemente amasar una fortuna. Y creo que no es el único que piensa así.

A tus fans les encanta el ingenio tan particular de tu prosa. En lo personal, me pregunto: ¿cuánto del humor de tus libros refleja tu personalidad del día a día? Y si tuvieras que elegir, ¿te identificas más con el escepticismo abrumado de Charlie, la aguda inteligencia de Hera o el caos sin filtros de los delfines?

Es que ahí está la gracia: ¡todos ellos soy yo! Y te estás olvidando de la competencia exasperada de Til, que también es fundamental para la historia. Pero, honestamente, soy una mezcla de todo eso; he vivido y expresado cada una de esas facetas, aunque espero que no todas a la vez. Esto es lo bonito de ser escritor: puedes exprimir cada parte de tu personalidad. Solo tienes que repartirlas en diferentes personajes para armar una historia completa.

Villano en prácticas

Tras leer todo esto, seguro que ya no te cabe la menor duda de que esta historia es exactamente lo que necesitas. ¡Hazle un hueco en tu estantería y únete a los supervillanos!


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