Reseña: Yo soy Providence: La vida y obra de H.P. Lovecraft

by Rocío Tizón
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Título de la obra: Yo soy Providence: La vida y obra de H.P. Lovecraft Vol I
Autor:
S.T. Joshi
Editorial:
Aurora Dorada Ediciones
Traducción:
Carlos M. Plá
Año de edición:
2022
Extensión:
830 páginas
Encuadernación:
Tapa dura
PVP:
32,00 € (papel)

 

Título de la obra: Yo soy Providence: La vida y obra de H.P. Lovecraft Vol II
Autor:
S.T. Joshi
Editorial:
Aurora Dorada Ediciones
Traducción:
Carlos M. Plá
Año de edición:
2022
Extensión:
778 páginas
Encuadernación:
Tapa dura
PVP:
32,00 € (papel)


Todo fan de Howard Philip Lovecraft conoce esta leyenda a la perfección. Se trata de unas célebres palabras que escribió el Maestro en una carta y que unos aficionados, años después, usaron como epitafio en la lápida erigida como homenaje en el cementerio de Swan, donde yacen sus restos.

Desde aquellas palabras hasta el éxito que lo corona hoy en día han pasado muchos, demasiados años. Y la mayoría han sido años desperdiciados. No llegamos a conocer bien al Caminante de Providence hasta hace relativamente poco tiempo.

Yo soy Providence (Aurora Ediciones) no es la primera biografía de Lovecraft, pero, sin duda, es la más completa y definitiva. Hubo intentos anteriores, como la de Sprague Du Camp, donde deja al autor a la altura de un analfabeto funcional incapaz de atarse los cordones de los zapatos, y la de Michael Holluebecq, en al que el escritor francés aprovecha la figura de Lovecraft para justificar sus propias rarezas.

Yo soy Providence

Tal vez no haya nadie mejor que S.T. Joshi para escribir una biografía sobre el creador del Horror Cósmico, una persona por otra parte tan complicada que es un misterio en sí mismo. Es cierto que era una contradicción andante. Por un lado, se le acusaba de antisocial, pero tenía un gran grupo de amigos en Nueva York a los que se escapaba a ver en cuanto podía. Del mismo modo, se le acusa de misógino, pero tenía muchas amigas periodistas y no vacilaba en escribir junto a otras escritoras. También se dice de él que era un ermitaño intolerante al sol, pero en realidad prefería el clima cálido de las regiones de más al sur, como Florida, y adoraba el calor. El verdadero problema lo tenía con el frío, pero de eso apenas se habla.

A partir de su personalidad algo controvertida, aparecieron las leyendas urbanas en torno a este escritor. Pero Lovecraft era ante todo un hombre. No se consideraba el padre del Horror Cósmico ni era consciente de lo que había creado. Simplemente tomó elementos de autores que le gustaban, como Robert W. Chambers o Ambrose Bierce y animó a otros a hacer lo mismo, creando una cosmogonía llena de criaturas, dioses exteriores, lugares, cultos o libros prohibidos con una gran coherencia. A todos estos escritores se les llamó El Círculo de Lovecraft.

A aquellos que disfruten de los libros bien editados, les encantará esta edición. Son dos libros con un buen tamaño de letra, prólogo del propio Joshi para la edición en español y tapa dura. Una verdadera delicia. El primer tomo abarca los primeros años del Maestro, desde su nacimiento, la relación con su padres y su abuelo hasta sus primeros escritos. En él descubrimos todas las claves que formaron la personalidad de Lovecraft. Por ejemplo, su padre murió cuando era muy pequeño y su madre le prohibía jugar con otros niños que no tenían su mismo nivel económico. Parte de estas vivencias pueden explicar el siempre polémico racismo que se le atribuye a Lovecraft. Criado en el ambiente clasista de una familia venida a menos, el mensaje que recibió desde su más temprana infancia es que debía comportarse como una caballero, aún sin tener su fortuna.

El segundo volumen se centra en sus relatos, que nunca vieron la luz en forma de libro hasta que la editorial Arkham House los publicó de manera póstuma y de los que publicó en las diferentes revistas pulp de la época, entre la que destaca Weird Tales, de Farnsworth Wright. Lovecraft estuvo a punto de dirigir esta revista, pero rechazó la oferta porque tenía que vivir en Chicago y él siempre echó de menos su adorada Providence. Por eso los años en Nueva York, recién casado con Sonia Greene y sin trabajo, supusieron una pesadilla para él.

Yo soy Providence

Cuando creó sus Dioses Exteriores o Las Tierras del Sueño, con sus reglas y orden propio, Lovecraft no era consciente de lo que salía de su mente. Él mismo se consideraba un escritor mediocre y dejó de producir durante dos largos periodos de su vida (por lo menos ficción, porque siguió con sus ensayos y escribiendo cartas a sus múltiples amigos). En caso de que hubiera sido consciente de su creación, esta nos hubiera llegado de otra manera, tal vez más desvirtuada. Es lo mismo que sucedió con su obra. Barlow, el albacea original de Lovecraft, descubrió a su muerte que también había nombrado como tales a August Derleth y a Wandrei. Los dos fundaron Arkham House solo para editar las obras de Lovecraft, aún teniendo pérdidas constantes. Se ha criticado mucho la figura de Derleth, pero sin él hubiéramos conocido al Caminante de Providence de una manera diferente.

Por eso, es de agradecer que los fans de Lovecraft tengamos a nuestro alcance un libro sesudo, bien editado y en el que su autor ha contrastado hasta el más mínimo dato. Es el mejor homenaje que se le puede hacer al Maestro y desde luego, a sus lectores.


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