La comedia como parte sustacial de las historias de fantasía, ciencia ficción y terror es ya una realidad. Si hablamos de humor en la literatura de género, el primer nombre que nos viene a la cabeza es el de Sir Terry Pratchett. El autor británico fue —y sigue siendo— el máximo exponente de esta curiosa mezcla de géneros.
Las obras de Pratchett —que tienen lugar en el mágico Mundodisco— garantizan carcajadas en el lector sin renunciar por ello a la transmisión de valores. Pues si algo caracteriza el trabajo del autor de Mundodisco es la maestría con la que entrelazaba el humor con la crítica social. La codicia, la xenofobia, el sinsentido de la guerra… Todos ellos fueron temas protagonistas de varias de las novelas de Pratchett, expuestos desde un humor limpio y crítico que invita a la reflexión.

Sir Terry Pratchett
Esta capacidad para usar la comedia como medio para comunicar ideas acompañó a Pratchett durante toda su vida. E incluso tomó gran protagonismo en las colaboraciones realizadas con otros autores. Uno de los casos más reconocidos es Buenos Presagios, escrita junto a Neil Gaiman.
Esta novela narra la inminente llegada del Apocalipsis y las peripecias de un ángel y un demonio para impedirlo. Considerada como una de las mejores obras de ambos autores, las carcajadas están aseguradas. Además, la historia contará pronto con una adaptación a la pequeña pantalla.
Pero no solo entre los británicos se estila el humor. Cada vez son más autores que ven en el humor el vehículo perfecto para narrar sus historias. De este modo, la comedia se ha convertido en acompañante de la fantasía, la ciencia ficción o el terror.
HUMOR Y GÉNERO TAMBIÉN EN ESPAÑA
Ya sea por inspiración de estos autores o bebiendo de referentes cinematográficos como los Monty Python, poco a poco el humor se ha hecho un merecido hueco en la literatura de género. Y más especialmente en nuestro país. Sin ir más lejos, en la edición del Festival Celsius 232 de este año se impartió una charla sobre humor y literatura.
Y es que el humor es una poderosa herramienta para conectar con el lector. No sorprende que sean cada vez más los autores que apelan al elemento cómico para ganarse a los lectores.
Uno de los pioneros en ensamblar género con humor fue Eduardo Mendoza a principios de los noventa. Su popular novela, Sin noticias de Gurb, narra de forma desternillante la aventura de un alienígena en la Barcelona preolímpica. Esta es posiblemente una de las mejores combinaciones de ciencia ficción y humor de la literatura hispana.

Eduardo Mendoza
En su momento, la obra de Mendoza supuso toda una revolución. Pero actualmente, son varios los autores que utilizan regularmente la comedia para contar sus historias. Dos de los más conocidos en nuestro país son Sergi Álvarez y Bandinnelli.
Del primero podemos decir que su humor roza en ocasiones el absurdo. Sus novelas y cuentos tienden a coquetear con el bizarro —otro género que se abre hueco lentamente en España—. El resultado son historias que juegan con premisas estrambóticas y humor negro. En su última novela, Alan Smithee no salvó el mundo, evitar el Apocalipsis depende de un hombre odioso que no piensa mover un dedo. Y todo esto mientras organizaciones secretas trafican con seres mágicos.
Bandinelli es conocido por colaborar en Windumanoth hablando de robots asesinos y ser parte del equipo de Ad Absurdum. Además de participar en los dos volúmenes de historia —y humor— publicados por este blog, tiene una novela en solitario. Escatología de andar por casa es una antología de relatos donde se dan cita Chtulhu, Dan Brown, el amor y la amistad. Todo ello con un toque cercano y casero.
Pero Sergi Álvarez y Bandinnelli no son los únicos que han hallado el camino en el humor. Hay otros que también coquetean con la comedia, como Abel Amutxategui (Su muerte, gracias). E incluso quienes dan el salto al fantástico mediante el humor, como Ángel Sanchidrián (Tres enanos y pico). Y cada vez esta lista va sumando más adeptos.
Al parecer, el humor en la literatura de género ha llegado para quedarse.
2 comments
Ojalá hubiera existido este movimiento de autores de humor fantástico cuando publiqué «Historias que no contaría a mi madre» allá por 2005.
No me hubiera sentido tan solo.
Buen artículo.
Comparto en redes.
¡Saludos!
¡Gracias!