¿Quién es Leyre López Rodríguez y qué le hizo empezar a escribir?
Siempre he sido esa persona que lleva un libro bajo el brazo. Mi abuela me decía siempre: «hija, tú con todo lo que lees deberías ser escritora. Tendrías que empezar por pasar a limpio las historias que os cuento». Y ahí empecé, con los cuentos de mi abuela. Luego empecé a escribir las historias que me montaba en mi cabeza por la noche para quedarme dormida, algo de fanfic (que nunca verá la luz del día). Y aquí estamos, aprendiendo y dando forma a mis delirios.

Leyre López
Tu relato publicado en Windumanoth, Tienes que llegar, trata sobre dos personas que acaban accidentalmente en un planeta Tierra destruido del que deben escapar. ¿Cómo se te ocurrió la idea? ¿Qué buscabas transmitir?
Este relato fue un reto que me planteé para mí misma. Quería explorar diferentes recursos a la hora de escribir una historia, y aproveché que tenía la cabeza caliente con unas cuantas películas de catástrofes de serie B; mi madre es muy fan y llevábamos unas cuantas seguidas. Después, mis protagonistas cobraron vida y empezaron a hablar entre ellas.
Llegaron donde yo quería llevarlas, pero las cabronas se fueron por un camino totalmente diferente al que tenía trazado.
El tema del calentamiento global me aterra y me fascina a la vez. Tengo muy claro que vamos a llegar a un punto de inflexión en el que el planeta va a ser inhabitable, y quería arañar la superficie de cómo sería vivir sin todos los recursos que malgastamos tan alegremente. Aproveché también para hablar del tema del momento, el uso de las inteligencias artificiales, que me acabaron dando mucho más juego del que creía.
¿Esta ha sido tu primera incursión en la literatura de género? ¿Es una excepción en tu carrera o tienes planes de seguir escribiendo fantasía, ci-fi o terror?
Para nada, llevo escribiendo cuentos de género desde primaria. Para mí es una forma de evadirme. La realidad es lo más terrorífico que existe y poder modificarla a mi antojo, jugar con ella, es una de las razones más divertidas para escribir.
¿Qué otras obras tuyas podemos encontrar en el mercado? ¿Y en proyecto?
Pues tenía otro relato publicado en una antología, pero creo que ahora mismo no está disponible. En proyecto hay bastante más tela. Tengo un par de relatos terminando de cocerse en el horno, que ojalá podáis leer pronto. Y luego estoy reescribiendo una novela, con piratas, magia y buenos puñetazos. Pero bueno, soy nivel uno en esto de la publicación.
A parte de escribir también trabajas en el entorno del ensayo clínico, con especial énfasis en las enfermedades raras. ¿Cómo influye esta faceta de tu vida en la escritura?
Pues, aunque parezca mentira, donde más influencia he notado es en el acceso a un porrón de nombres raros. Cambias tres o cuatro letras por aquí y ya tienes una amplia variedad de nombres para tus ciudades, países, mundos, reinos, personajes, etc…
Por otro lado, vivo con un miedo perpetuo a la muerte, que es uno de los temas de los que más escribo. Conozco muchísimos tipos de tumores muy raros y difíciles de pronunciar que pueden aparecer en cualquier momento de la vida. Eso sin contar las enfermedades raras que pueden darse en niños, que son escalofriantes.
¿Nos recomiendas un libro de género?
Ufff, a estas preguntas me cuesta muchísimo responder solo con uno. Así que, para compensar el mal rollito de la pregunta anterior os dejo dos. El primero, El libro del día del juicio final, de Connie Willis (Nova). Viajes en el tiempo y pandemias. De mis libros favoritos del mundo. Parece escrito hace un par de años, pero es de 1992. Y, luego, una de mis lecturas más recientes, Cuatrodedos, de Borja Alonso (Insólita Editorial). Humor, aventuras y comida. Cuatro tipejos ponen a prueba el dicho: «si algo puede salir mal, saldrá peor». Ojo que da hambre.