Criaturita usa lo fantástico como coartada para hablar de algo muy terrenal: una comunidad rural cerrada, el control social y el miedo como atmósfera. En torno a un lago y el rumor de un monstruo, Kalia carga con las secuelas físicas y psicológicas de un encuentro sexual traumático, y con la presión de una madre dominante, mientras el pueblo se enrarece y empiezan a desaparecer mujeres adultas. Thriller rural, folklore y drama se mezclan en una novela que dibuja un escenario cada vez más distópico.
