Entrevista a David Jasso

Por Windumanoth
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Un reconocido escritor de terror se encuentra en un mal momento cuando empieza a recibir unos emails de una admiradora. El intercambio de mensajes continúa hasta el punto de que la mujer le relata episodios difíciles de su vida conyugal y de su experiencia de vida. El escritor, viendo una rara oportunidad de tener impresiones de primera mano para un proyecto en el que espera ponerse a trabajar pronto, comienza a darle consejos y sugerencias que solo buscan llevarla a extremos mortales para así poder escribir sobre lo que se siente y experimenta al estar al borde de la muerte. Sin saberlo, ese diálogo con su admiradora lo terminará llevando a una experiencia en donde va a conocer el verdadero terror.

Así comienza La casa de los cien escalones (Obscura, 2024), novela que rompió el silencio de casi seis años de su autor (que reseñamos en el número 22 de la revista Windumanoth), de quien se decía se había retirado de la escritura. David Jasso (Zaragoza, 1961) es autor de La silla (2006), Disforia (2015), Lo que ves cuando cierras los ojos (2016), Hijos del hielo (2017) y Al otro lado del miedo (2018), entre otros títulos. También es el miembro fundador de Nocte, Asociación Española de Escritores de Terror.

En el epílogo das algunas explicaciones sobre la concepción de la novela. Esa distorsión de la realidad que hiciste, ¿fue divertida, complicada, problemática? ¿Habías hecho antes algo así?

En todos mis libros procuro aportar algunos contenidos complementarios, como lector me gusta encontrar este tipo de sorpresitas, así que, frecuentemente, las incorporo en mis trabajos. En las “confesiones” finales reconozco que La casa de los cien escalones está inspirada en emails reales (algunos de ellos reproducidos en la novela), pero he cambiado localizaciones y nombres para preservar el anonimato de esa persona. En cualquier caso, se trata de una obra de ficción, a pesar de esa base real sobre la que arranca la trama. Yo no puedo evitar introducir cosas reales (expresiones, personajes, vivencias, sensaciones…) en mis escritos, muchas veces están desdibujados o levemente modificados, pero la realidad siempre está entre mis líneas, porque lo cercano y cotidiano es lo que más terror puede producir.

El recurso de narrar cada capítulo desde el punto de vista de un personaje diferente es muy efectivo para ir aumentando la tensión. ¿En algún momento consideraste escribir la historia de otra manera o con un narrador omnisciente?

Cuando escribo nunca planifico cómo narraré la historia. La voz de cada personaje surge en cuanto aparece en la novela y siempre se acaba apoderando de la narrativa. Tiendo a cambiar con frecuencia la voz del narrador (primera o tercera persona), los tiempos verbales (pasado o presente) y el tono de su voz. A veces el narrador es distante y formal, y otras veces vacila al lector y dialoga con él. No es solo que cada historia requiera de su propia voz, sino que cada pasaje también lo precisa. Por eso en La casa de los cien escalones hay capítulos “normativos” y otros narrados desde el punto de vista de un perro. Cada escena requiere de su propio ritmo, enfoque y tono.

David Jasso

David Jasso. Foto: Rafa Royo©

¿Qué viene primero para ti: la historia, el tema, algún personaje…? ¿Cómo es tu método de trabajo?

No tengo método de trabajo. Puedo partir de un concepto vago, de una situación a la que quiero llegar, de una escena que resuena en mi cabeza o de una simple frase. Y los personajes van apareciendo y comportándose como ellos creen que deben hacerlo (que no es siempre de la manera correcta). Las situaciones surgen sobre la marcha y muchas veces acabo en lugares que no había ni imaginado. Nunca sé si eso que empiezo a escribir será un relato breve, una novela corta o una trilogía. Dejo que la historia me lleve, como las aguas de un río salvaje; a veces me golpeo contra alguna roca, pero al final, después de sobrevivir al salto de la cascada que siempre se presenta, saco la cabeza del agua, tomo aire y me digo que el viaje ha sido sensacional. Dicen que hay escritores de mapa y brújula, en función de la planificación previa, yo no soy ni de una cosa ni de otra, simplemente empiezo a andar y acabo en mundos en los que las brújulas no funcionan y que nadie ha sido capaz de cartografiar.

En el epílogo también mencionas que la casa de los cien escalones es real, que la “Sara” de este lado de las páginas te la describió. ¿Fuiste a ver la casa?, ¿lo pensaste o tuviste el impulso de ir?

El edificio es real, “Sara” es real, muchas de las cosas que se dice que pasaron en la casa son reales. Esa fue la simiente de esta historia. Sara me envió fotos. En la actualidad la casa está cerrada, pero tiene propietarios, así que no la visité, aunque tampoco me importó porque la verdadera casa está edificada en mi cabeza. Te adjunto un par de fotos de la casa real (en la primera foto es el edificio de más arriba). En cualquier caso, ya habrás visto que esta no es la típica historia de casas encantadas. Es algo muy diferente. La casa solo es el escenario, no el detonante.

¿Cómo fue mezclar terror psicológico con elementos sobrenaturales?

Muy divertido. Hay novelas y películas sobre psicópatas, y otras sobre fenómenos paranormales, yo fui a por todo. En esta novela se mezclan y se relacionan directamente ambos aspectos. No son elementos separados, sino que ambos están perfectamente imbricados y justificados y, a veces, cuesta discernir dónde acaba uno y empieza otro. Creo que el verdadero terror no radica en los elementos externos, sino en el interior de uno mismo. Si estás solo en tu casa, puedes tener miedo si oyes que alguien intenta forzar tu cerradura, y también si oyes un susurro en la habitación de al lado, que lleva años vacía. En cualquier caso, será tu mente la que te haga sentir terror.

Cuando un autor crea un personaje escritor, por lo general lo dota de cualidades y defectos autobiográficos, quizá exagerando o revelando cosas de sí mismo sin querer… En La casa de los cien escalones, Daniel Lonces queda muy mal parado. Se lo pones muy difícil al lector para sentir algo de empatía por él…

No es la primera vez que Daniel Lonces protagoniza una de mis novelas, ya lo había hecho en La silla. Ambas novelas son independientes y se pueden leer por separado sin ningún problema, pero el personaje es el mismo, y ha evolucionado con el tiempo y los sucesos vividos. En La casa de los cien escalones está pasando un mal momento y es cierto que no actúa de manera modélica, precisamente; pero, a pesar de eso, creo que el lector no puede evitar empatizar un poco con él y entender su manera de proceder, es un personaje muy humano, con gran cantidad de defectos, pero ¿quién no los tiene? Y sí, por supuesto que tiene cosas de mí, poquitas, pero siempre hay algo.

**(Atención, la siguiente pregunta puede contener algún spoiler…)**

El villano de la historia, entre otras cosas, también se cree un escritor de terror, pero está tan trastornado y es tan ciego que no se ha dado cuenta de lo malo que es y de lo tontas y ridículas que son sus ideas. Dientes vendría a ser el segundo “autor” de terror en tu novela que no despierta ni una pizca de buenos sentimientos. ¿Por qué le das tan duro a los escritores del género? Algún tío buena onda debe haber en esta narrativa en nuestro idioma…

Ahora que lo pienso, puede que el terror (como concepto, más que como género) sea el hilo conductor de la historia. Hay dos escritores de terror en la trama y ninguno de los dos es ejemplar, como bien indicas. Vaya, puede que ahí el subconsciente me haya traicionado (risas). Va, en serio, los escritores de terror somos gente pacífica y agradable, posiblemente porque exorcizamos lo peor de nosotros mismos en nuestros escritos y ya estamos depurados.

Nunca había escuchado sobre vampiros armónicos, ¿de dónde sacaste esa idea?

Se trata de una parodia de novelas como Crepúsculo y de esa moda de vampiros luminosos y guapos. Es un pequeño chiste sin importancia en la trama. Uno de los autores, sin ningún tipo de calidad, escribe un relato sobre eso. Es una pequeña puya a ese tipo de literatura.

¿Cuál es la posibilidad real de que Dientes haga alguna aparición en un cuento o novela por venir? ¿Tienes algo en mente que puedas compartir con los lectores?

En principio no lo tengo previsto, pero yo jamás descarto nada. En cualquier caso, nunca sería una secuela directa. A lo mejor podría hacer algo como con el personaje de Daniel Lonces, que ha tardado veinte años en volver a aparecer, pero finalmente ha regresado. Recientemente he escrito un guion para un corto cinematográfico, (que se acabó de rodar ayer mismo) y estoy novelizándolo. Mi intención era convertir el guion en un relato breve, pero la cosa ha ido creciendo y de momento ya es una novela corta. Así que no sé cómo acabará.

¿Cómo ves el panorama de la narrativa de terror en España e Hispanoamérica?

Creo que es difícil generalizar, cada país tiene sus propias circunstancias editoriales y eso propicia que surjan más o menos autores en ese territorio. Con la autoedición esto se ha compensado un poco, pero al no existir ningún tipo de filtro editorial, es difícil destacar entre tanto material. En España, algunas editoriales importantes están apostando tímidamente por el género, intentando que llegue al gran público. Normalmente, este género es minoritario, muy de nicho, con unos pocos seguidores, más o menos fieles. Pero muy pocas novelas de terror logran el reconocimiento del gran público. Esperemos que estos experimentos de las editoriales importantes den buenos resultados.

Eso sí, en España destacaría la labor de editoriales medianas como Apache libros y Obscura editorial. Dos sellos con catálogos imprescindibles, que crecen y se consolidan, pero que todavía no son editoriales de las consideradas “majors”.

Dame por favor un top 5 de tus novelas de terror favoritas escritas en español.

Prefiero no contestar esta pregunta, no me resulta fácil, y prefiero no destacar a nadie, para no herir susceptibilidades y evitar olvidos imperdonables. Pero hay grandes autores, tanto españoles como hispanoamericanos.

¿Cuáles son los autores y autoras que más te han influenciado?

A todos los autores de nuestra generación les ha influido Stephen King, por supuesto. Pero yo tengo algunos otros, como Robert Bloch, Richard Matheson y un autor muy especial: Curtis Garland. En España, durante los años setenta, se pusieron de moda los bolsilibros, unas novelitas baratas escritas por destajistas de la literatura popular, pues Curtis Garland (Juan Gallardo Muñoz) era mi preferido, de él aprendí muchos trucos del suspense y de la narrativa. Por otra parte, al ser un profesional de los medios audiovisuales, no puedo evitar influencias de esos medios, siempre me han dicho que mis novelas son muy cinematográficas.

¿Hay algún consejo que le puedas ofrecer a los jóvenes autores y autoras que quieran dedicarse a escribir terror?

Los consejos obvios que todo el mundo conoce: leer mucho y escribir más. Pero, además, añadiría no ser presuntuoso ni pretender triunfar a la primera, reconocer los errores y aprender de los maestros. Por supuesto, no olvidar aspectos como la ortografía, la semántica y la correcta construcción de las frases. Un buen autor logra que uno de sus párrafos transmita mucho más de lo que hay escrito.

¿Qué viene ahora para David Jasso?

Hace pocas semanas se ha reeditado mi novela Al otro lado del miedo y estoy muy contento con el resultado. Pero, si por mí fuera, dejaría de escribir y me dedicaría a la buena vida. Me da mucha pereza ponerme ante el ordenador para escribir. Pero, gracias a Dios, tengo unos cuantos seguidores que me exigen que siga escribiendo, así que por respeto hacia ellos seguiré haciéndolo. Eso sí, sin objetivos concretos ni grandes metas, simplemente disfrutando del viaje.


Redactada por Pablo Concha,

escritor colombiano y colaborador literario en varios medios culturales.

Autor de los libros de cuentos Otra Luz y La piel de las pesadillas.

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