Reseña: Ofrendas de verano

Por Borja Bilbao
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Ofrendas de verano

Título de la obra: Ofrendas de verano
Autor: Robert Marasco
Traducción: Joan Josep Mussarra Roca
Editorial: Minotauro
Año de edición: 2025
Extensión: 288 páginas
Encuadernación: Rústica con solapas
PVP: 18,95€ (papel), 9,99€ (digital)


Gracias a la publicación de Paperbacks from hell (Minotauro, 2024) donde Grady Hendrix hablaba de obras de género publicadas en los setenta y ochenta ahora olvidadas, y ayudado por la creciente popularidad del propio Hendrix, estamos teniendo la fortuna de ver algunas historias de terror con cierto aire de clásico siendo relanzadas en castellano. Historias cuyas ediciones en nuestro idioma o bien estaban completamente fuera de circulación desde hace décadas o ni siquiera habían llegado a ser traducidas en su momento.

En el caso de Ofrendas de verano, de Robert Marasco. Esta novela se publicó en castellano en 1975 (apenas dos años después de su publicación original en inglés) bajo el nombre de Holocausto y se encontraba descatalogada desde entonces. Eso a pesar de que autores como Stephen King la han considerado de manera pública como una de las mejores novelas de terror y que considera influyentes en su obra. E incluso cuenta con una adaptación cinematográfica de 1976 dirigida por Dan Curtis.

Portada de la novela en su relanzamiento en inglés en 2023

OFRENDAS DE VERANO: LOS SETENTA EN EE.UU. COMO CONTEXTO

La publicación de esta obra en la década de los setenta no es casualidad. Como escribe el propio Grady Hendrix en este artículo, esos años no fueron sencillos debido a la alta inflación y las distintas crisis que impactaban directamente en la clase media y baja norteamericana. Una de las consecuencias literarias fue la aparición de numerosas novelas con la casa como centro de preocupación familiar y de estatus familiar que debía preservarse a pesar de todo lo que sucedía en el exterior. Novelas como El resplandor, de Stephen King, o La Casa Maldita De Amityville, de Jay Anson, ambas de 1977, son consideradas de manera casi unánime como clásicos de su género.

Sin embargo, en 1973 se publicaba Ofrendas de verano, en la que Robert Marasco sentaba las bases de esta tendencia. La historia se centra en la familia Rolfe, quienes, buscando una residencia de verano a un módico precio, dan con el anuncio de una casa a un precio asombrosamente bajo. Una casa que en una época de apretarse el cinturón es un autentico chollo. Marian esta enamorada de ella. Ben, su marido, es algo más reticente, aunque termina accediendo a la propuesta que les permitirá dejar atrás el pequeño piso de Queens en el que viven.

LO BARATO SALE CARO

La casa es propiedad de la familia Allardyce quienes como única condición para el ínfimo precio del alquiler piden que todos los días los Rolfe dejen comida tres veces al día enfrente de la puerta de una habitación de la casa. Allí vive la madre de los Allardyce. La promesa es que ella no abandonará la habitación ni les molestará durante su estancia. Simplemente tienen que dejarle comida en la puerta y ella lo recogerá y lo devolverá sin dejarse ver. Un intercambio razonable a cambio de una casa que les hará sentir como una familia de clase adinerada durante un par de meses.

Podría ser tentador pensar en Ofrendas de verano como una novela de fantasmas, donde lo sobrenatural aparecerá en forma de sustos o pesadillas. Sin embargo, el elemento fantástico aparece desde poco después del inicio de manera casi desapercibida. Donde había flores marchitas ahora hay plantas florecientes. En aspectos de la casa que parecían viejos y olvidados ahora aparecen relucientes. Y así poco a poco la familia Rolfe se ve envuelta en una espiral en la que, bajo un ritmo de narración no especialmente acelerado, descubrirán que la casa no es una casa sin más, sino que tiene sus propias ideas y necesita de sangre fresca para perdurar en el tiempo. De ahí que quizá podamos considerar el título, tanto en su idioma original como en su nueva traducción, como un spoiler de la trama de la novela.

UN RITMO ABSORBENTE

Es precisamente ese ritmo, pausado, pero agregando elementos página a página, lo que hace de esta obra algo distinto a otras historias de género de casas encantadas que haya leído. La atmósfera que Robert Marasco crea consiguió atraparme y sentirme un poco como la familia Rolfe: envuelto en una maraña de la que no puedes salir sin casi haberte dado cuenta de que ya estabas hasta el cuello dentro de ella.

A nivel social y económico, la novela llega en un momento que recuerda a la situación de la sociedad norteamericana de la década de los setenta. Con unos precios (especialmente los de la vivienda) fuera de control, la tentación de entrar en una casa o piso con un precio llamativamente bajo es tentadora. Recordad que, como se decía en otras épocas, nadie da duros a cuatro pesetas y esa es una lección tanto para los Rolfe como para nosotros en la actualidad.

Ofrendas de verano

LA DE OFRENDAS DE VERANO ES UNA CASA ENCANTADA… Y HAMBRIENTA

Lleguéis por el motivo que lleguéis a este libro de Robert Marasco, lo cierto es que esta es una novela bastante recomendable, especialmente teniendo en cuenta el momento en que se publicó. Ya sea por este contexto, su influencia en varios grandes autores o por descubrir una historia de casas encantadas algo distinta a lo habitual, Ofrendas de verano es una lectura que crece con sus páginas y hasta un final que no por previsible deja de ser intenso y redondo. Un clásico desconocido vigente hoy en día.


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