Título de la obra: Réquiem por un vaquero espacial. El universo de Cowboy Bebop
Autora: Francesc Miró
Editorial: Héroes de Papel
Año de edición: 2024
Extensión: 200 páginas
Encuadernación: Cartoné
PVP: 21,95€ (papel)
Suenan unas campanadas en una ciudad anegada por la lluvia. Un hombre, apoyado en una pared, sostiene sin ganas un ajado ramo de flores y consume el último resquicio de lo que fue un cigarrillo. Podríamos pensar, por las campanadas, que acude a una boda o a un entierro. Cuando empieza a moverse, sin buscar cobijo del aguacero, su forma de caminar y el gris azulado de la atmósfera nos predisponen más a lo segundo que a lo primero…
Así nos describe Francesc Miró, autor de Réquiem por un vaquero espacial, la escena que inaugura el primer capítulo de Cowboy Bebop. Un flashback que constituirá una imagen recurrente a lo largo de la serie. Algo que, si eres fan como un servidor, a estas alturas ya habrás adivinado. Cowboy Bebop, ese anime tan noir, tan western, tan blusero, en el que los capítulos tienen nombre de canciones. Una serie única, irrepetible, que, a pesar de tomar prestadas tantas referencias, sabe reformularse como algo completamente genuino.
Y es que el término «Bebop», como nos señala Miró, no solo es el nombre de la nave en la que viajan nuestros protagonistas. También es una declaración de intenciones por parte del creador de la serie, Shinichirō Watanabe. El director se proponía crear algo rompedor en el mundo del anime, de igual forma que el bebop lo fue en el jazz.
LA MÚSICA EN COWBOY BEBOP
El análisis de las influencias musicales es uno de los grandes aciertos de Réquiem por un vaquero espacial. El formato del libro resulta especialmente acertado, ya que combina el repaso capítulo a capítulo con el estudio de los grandes temas de la serie en su conjunto. El bagaje cultural de Watanabe constituye la esencia de Cowboy Bebop, y Miró nos guía en la tarea de desentrañar sus múltiples referencias.
A día de hoy es imposible escuchar temas como The Real Folk Blues sin que desfilen ante nosotros ciertas escenas de la serie. Cowboy Bebop logra una fusión tan poderosa entre sonido e imagen que resulta imposible separarlos en la memoria.
Si Watanabe es el padre visual y narrativo de la serie, la compositora y madre es Yoko Kanno. De igual forma que la Trilogía del Dólar tenía a Morricone, quien da sonido y alma al espectáculo que supone Cowboy Bebop es Kanno, y el autor del libro no se olvida de ella. (Es curioso que, al igual que Morricone, Kanno compusiera la música con apenas unas pocas referencias y en paralelo al desarrollo de la serie).

LA NARRATIVA DE COWBOY BEBOP
El análisis de la narración es otro de los grandes aportes de Miró. Nos guiará a lo largo de un universo fragmentado, donde los personajes van dando pistas sobre su pasado. Cowboy Bebop es una serie rompedora a nivel narrativo: hecha de capítulos (o sesiones) autoconclusivos que, sin embargo, tienen un hilo común. A veces, incluso, parecen ocurrir en universos paralelos, como en el caso de uno de los auténticos enigmas de la serie, «Los juguetes del desván», que el autor analiza desde un enfoque simbólico que, la verdad, da que pensar.
En algunos casos, Miró se detendrá a narrarnos casi escena a escena los capítulos, indagando en las intenciones narrativas de los guionistas. Especialmente en aquellos con más carga dramática, como La balada de los ángeles caídos y las dos sesiones dobles que marcan el ecuador y el final de la serie. Y es que una de las perspectivas que me llevo de esta lectura es el reconocimiento del estilo de los guionistas en función de los capítulos, que imponen su sello personal. Este enfoque del autor de Réquiem por un vaquero espacial desde luego nos ayuda a ver la serie desde otra óptica.
Finalmente, una cuestión que me ha llamado la atención es la insistencia del autor en señalar la sexualización de Faye Valentine y en calificar repetidamente a Jet y Spike como ejemplos de «masculinidad tóxica», cuando no directamente de machistas. Más allá de las posibles lecturas que puedan hacerse desde distintas perspectivas, esta reiteración me ha resultado algo abrupta desde el punto de vista estilístico.

CONCLUSIONES
Recapitulando: la peculiar narrativa de la serie, su banda sonora y referencias musicales, y finalmente la perspectiva de género serían los prismas bajo los cuales Francesc Miró analiza la serie de Shinichirō Watanabe. Esta última tiene su propio apartado, igual que lo tienen la espiritualidad y la política, la filosofía, e incluso un breve análisis del fallido live action de la serie.
Réquiem por un vaquero espacial es un trabajo concienzudo, fruto de la obsesión (nos dice el autor) y de levantarse temprano durante una época de su vida para poder dedicarse a la elaboración del libro. El resultado es una obra que plantea ideas interesantes y, algo no menos valioso, invita a un revisionado casi obligado de Cowboy Bebop. Aquí servidor ha visto la serie por lo menos una decena de veces y ha explorado muchos de sus temas. Sin embargo, salgo de la lectura de Miró con una nueva lista de obras que consultar.
Como dice el autor de Réquiem por un vaquero espacial: «El cine no cambia, cambiamos nosotros». Siempre es interesante volver a una obra de ficción para reinterpretarla o comprobar si seguimos siendo los mismos. En ese sentido, este libro constituye una ampliación de las propias referencias y una excusa perfecta para volver a ver, citando al autor, a «ese viejo amigo» que es Cowboy Bebop.
Si eres un apasionado de Faye, Spike y compañía, creo que este libro no puede faltar en tu librería. Y ahora dejaréis que por favor me despida con un…. ¡Hasta la vista, cowboys del espacio!
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