El pasado seis de mayo Ediciones Minotauro publicó El Sauce Oscuro, de Mauro Caffaratto, un magnífico híbrido de novela negra y literatura fantástica del que hablaremos en detalle en el próximo número de nuestra revista. Pero antes, dado que la novela nos ha gustado mucho y que supone el debut del autor, hemos aprovechado la oportunidad que nos ha brindado la editorial para entrevistarlo. Sin hacer spoilers, hablaremos sobre los elementos clave presentes en el libro.
Hola, Mauro. Antes que nada, quisiera preguntarte por el origen del worldbuilding de El Sauce Oscuro. Durante la lectura se percibe el grado de detalle con el que lo has desarrollado; pero, por si eso fuera poco, el libro cuenta también con un glosario final de casi veinte páginas. Aunque en los agradecimientos lo explicas, me gustaría que nos contaras a qué se debe esa minuciosidad «malaziana».
Una buena parte de ello se debe al inmenso placer que siento, como lector, cuando un libro tiene glosario y mapas. Los propios libros de Malaz a los que haces referencia, La Rueda del Tiempo, Dune o El archivo de las Tormentas son ejemplos de esto; esos momentos buceando por el glosario de los libros de Robert Jordan o Steven Erikson buscando pistas y aclaraciones son de los mejores que me ha dado la literatura fantástica.
Por otro lado, ya desde su misma concepción, entendí Los Sueños de Elenda como un ejercicio de investigación por parte del lector, en el que, quien quisiera, pudiera rescatar algunas pistas que voy dejando para formar una historia contada entre bastidores o aventurar alguna hipótesis razonada sobre algunos elementos y personajes del mundo; siempre me han seducido los rompecabezas narrativos, en el espíritu de videojuegos como Bloodborne o en la obra de Brandon Sanderson, y quería construir algo similar, al menos hasta cierto punto: mi intención es que cualquier lector pueda aproximarse al texto y disfrutar de una historia completa y cerrada sin necesidad de estar demasiado atento a los detalles, pero también quería dejar aquí y allá algunas huellas difuminadas que apuntan a una historia secundaria.
Cuando pensamos en híbridos de novela negra y literatura fantástica los primeros ejemplos que nos vienen a la mente son de fantasía urbana. Lo que distingue a El Sauce Oscuro es que el contexto en el que se desarrolla la investigación es propio de la fantasía épica… con intrigas palaciegas incluidas. Sabemos que el worldbuilding fue anterior a la novela, pero, a la hora de desarrollar la historia, ¿tuviste claro desde el principio que el hilo conductor de la misma sería la investigación criminal?
Decididamente sí. En los primeros borradores de la novela había más personajes principales, más tramas y más localizaciones, pero la historia de Kendarian era siempre la principal. Con el paso del tiempo, fui desechando esas tramas y centrándome más y más en la del Detective Molino: pero la historia del detective caído que vuelve a casa siempre fue la idea unificadora de Los Sueños de Elenda desde que empecé a escribir.
Yo creo que la investigación criminal casa muy bien con los temas y los escenarios de la fantasía épica; lo que pasa es que es muy difícil desarrollar un sistema de magia completo y potente, del estilo D&D o Reinos Olvidados, y conseguir que un hilo narrativo basado totalmente en la investigación sea coherente, sin caer en contradicciones o conejos sacados de una chistera.

Mauro Caffaratto
Kendarian Molino, el Detective a cargo de la investigación, es una mezcla muy bien calculada de lugares comunes y originalidad. Por una parte, tu protagonista es el «típico» detective brillante en horas bajas que vuelve a su pueblo natal para escapar de un escándalo tras haber alcanzado la cúspide de su carrera. Pero, al mismo tiempo, aprovechándote del contexto fantástico has subvertido a conciencia cada uno de esos tópicos. Hasta donde quieras, me gustaría que nos contaras por qué.
Yo diría que, más que subvertido, los he reimaginado, aunque la esencia sigue ahí; y el porqué yo creo que tiene que ver con el mundo de Elenda y la voluntad de crear una saga fantástica entremezclada con temas de horror cósmico; el trasfondo de Los Sueños de Elenda me obligaba (¡y me permitía!) transformar ciertos temas y elementos propios de la novela negra en otros que son más propios de la novela fantástica. Kendarian empieza la investigación como un Sherlock Holmes, por así decir, pero termina un poco como un Dylan Dog.
Una cosa que me gusta del personaje de Kendarian es que la vuelta a casa funciona un poco como estigma, pero también como privilegio: mandar a un Hermano a su lugar de origen es una especie de castigo por parte de Control, una forma de decirle: “no eres un verdadero Hermano”. Pero, por otro lado, eso le permite experimentar situaciones y relaciones personales que casi ninguno de sus pares puede conocer.
Simplificando muchísimo, podríamos decir que en una punta del espectro de la novela negra están aquellas que basan su interés en el descubrimiento del culpable (las «whodunit novels») y en el otro, aquellas en las que se conoce (casi) desde el principio al autor del crimen y basan su interés en el contexto social que lo ha provocado y en los peligros que enfrentan los protagonistas. Los híbridos de fantasía y novela negra suelen orientarse hacia el primer extremo. Sin embargo, tu novela se inclina claramente hacia el segundo. ¿Fue una decisión premeditada?
Al principio, cuando empecé a esbozar la historia, me llevó tiempo decantarme por una de las dos opciones. Lo cierto es que, como ávido lector de novela negra, suelo preferir las primeras. Lo que sucede es que el propio trasfondo fantástico que hay detrás de El Sauce Oscuro funciona ya como un misterio, y la novela contiene varios rompecabezas narrativos; por ello me decidí por una trama en la que el lector conoce al culpable casi desde el principio, aunque tarda más en comprender plenamente sus motivaciones, que en este caso engarzan con el trasfondo fantástico de la saga. Esto me parecía más orgánico, y, hay que decirlo, más fácil de llevar a cabo que un whodunit.
Dicho esto, ojalá algún día escriba esa novela negra soñada en la que no se revela quién es el asesino hasta la última página, con algún giro magistral que era obvio en retrospectiva pero que nadie vio venir.
Como comentábamos al principio, en El Sauce Oscuro nos presentas un mundo construido al detalle: con distintos Estados, religiones y sistemas políticos y en el que el peso de la historia y de las religiones determina las estructuras de poder. Obviamente, la gracia es que los lectores descubran todo esto por su cuenta. Sin embargo, no me resisto a que expongamos, al menos, unas pocas pinceladas del fresco que has logrado crear. Te preguntaré sobre distintos temas y tú nos cuentas hasta dónde quieras, ¿vale? Empecemos por el «sistema de magia». ¿Qué nos puedes decir sobre las Semillas, el eres y la Cramancia?
Las Semillas son pequeñas piedras mágicas que algunos niños traen al mundo al nacer; de ellas se destila el eres, que es el combustible con el que se realiza la cramancia, la hehicería del mundo de Elenda. Por un lado, la intención detrás de las Semillas y el eres era dotar a la magia de una realidad económica que algunas veces hecho en falta en algunos trasfondos de fantasía épica. Si se monta la que se monta por el petróleo o las tierras raras, ¿qué no haría nuestro inquieto hombre naranja por un recurso que permitiera prolongar la vida, invocar demonios o adivinar el futuro? ¿Cómo no cambiaría la sociedad, a todos los niveles, si de pronto tuviéramos Semillas y cramantes?
En el mundo de Elenda hay una organización política, llamada Control, que se encarga de monopolizar y gestionar el uso y comercio de las Semillas. ¿Qué derecho tiene un tipo a venir a tu casa una noche y llevarse algo que ha salido de tus entrañas? ¿Es justo? ¿No lo es? ¿Es un mal menor, necesario para mantener el orden en la sociedad? Aunque estos temas no son centrales en la trama de la novela, están ahí, me interesan, y creo que ayudan a darle riqueza y profundidad al trasfondo de El Sauce Oscuro.
La cramancia es una forma de hechicería basada en las Runas, que son ideas abstractas a las que los cramantes acceden una vez en la vida y que les acompañan para siempre; de tal modo que cada uno de ellos puede lanzar solamente un único hechizo, por decirlo en términos de tcg (aunque hay algunos poquísimos afortunados que manejan dos o tres Runas). Por tanto, la Runa a la que accede cada cramante determina en gran medida su ocupación. El poder de Kendarian, el protagonista, es aumentar sus sentidos, especialmente el olfato, por lo que es lógico que sea un detective (aunque la implacable inercia funcionarial de Control no siempre le da a cada cramante una ocupación lógica). Este sistema de magia es relativamente limitado, y esto me ayudó a poder esbozar una trama de investigación criminal que tuviera el aire de una novela negra al uso (una trama policiaca en la que el detective puede ver el pasado en un cuenco de sangre de trucha o leerle la mente a los sospechosos no iría muy lejos, ¿no?).
Sin embargo, durante la trama se dejan ver otros sistemas de magia adyacentes a la cramancia, que cobrarán más importancia en la segunda entrega. Sobre esto no diré mucho más, porque debe descubrirlo el lector.

Háblanos ahora del bestiario de la novela. A mi gusto, uno de los elementos más originales del libro. ¿Qué nos puedes contar respecto a los Invitados, los Comensales y, muy especialmente, los Espantos?
En Elenda, cuando alguien muere de una forma accidental o imprevista, hay una pequeña probabilidad de que sufra una Invitación. Su cuerpo desaparece, sus ropas y pertenencias caen al suelo, y en el lugar en el que estaba hace un momento aparece de repente un bicho monstruoso con muy malas intenciones.
La cosa es que algunas veces me exasperan los intentos de algunos mundos fantásticos de darle una explicación física a la magia, como pasa con los midiclorianos en Star Wars. Así que quería algo que cortara de lleno con toda posible explicación: donde antes estaba Margarita ahora hay un hombre-cocodrilo con seis brazos y tres cabezas, y quiere comerse tus intestinos. ¡Explica eso! Aquí no hay explicación posible: lo temas o lo dejas, así es el mundo de Elenda. Tiene una lógica, claro, pero no es física ni mecánica.
Los Comensales son Invitados, esencialmente, pero los llaman así porque llevan armas o artefactos con ellos, que tienen propiedades mágicas.
Los Espantos son Invitados colosales, de grandes dimensiones. El Sauce Oscuro es uno de ellos, y surgió al morir Faine de Bastos, que es un personaje histórico de gran importancia en la historia de Elenda. Si los Invitados parecen idiotas y sedientos de sangre, los Espantos son más tranquilos, inteligentes y parecen seguir alguna suerte de propósito. Y, en los días malos, están sedientos de sangre.
Sobre la geopolítica, las religiones y la mitología de Elenda, el continente (¿o el mundo?) en el que se desarrolla la historia prefiero no preguntarte por temor a hacer spoilers. Pero sí me gustaría que nos hablaras (una vez más, hasta donde quieras), sobre la Iglesia del Despertar.
Cuando empecé a crear este mundo, quería que los sueños tuvieran un papel central en el sistema de magia y en la, valga una cierta redundancia, esencia ontológica de Elenda. Siendo esto así, fue natural que, al esbozar las distintas religiones, alguna de ella tuviera el mundo del Sueño como su tema principal. En la Iglesia del Despertar, a los curas, en vez de confesarles tus pecados, les confiesas tus sueños, y ya ellos deciden cómo tienes que castigarte. Para la Iglesia del Despertar, la realidad es el mundo de los sueños, y el mundo en el que viven las personas es una mera sombra irreal de éste, y lo denominan La Vigilia con un cierto punto despectivo.
El Sueño es uno de los temas centrales de la novela, aunque siempre desde un segundo plano. En el mundo de Elenda, a veces la gente sueña con historias de otros mundos: por ejemplo, Kendarian sueña con un conocido manga japonés al principio de la novela. Es una idea un poco disparatada que, cuando se la di a leer a mis lectores beta y luego a la editorial, estaba convencido de que iba a haber un fuerte clamor en su contra; sin embargo, parece que a todo el mundo le gusta, y creo que le da un cierto aire a la historia que la hace original frente a otras propuestas del género.
Al representar la Iglesia del Despertar, quise darle vida dejando patente la existencia de varias corrientes internas y de una cierta tensión interna doctrinal. Por ejemplo, en la cultura de Elenda se habla de unos seres, los Celestes, análogos a los dioses Lovecraftianos, que son adorados por varias religiones; pero en el caso de la Iglesia del Despertar, no hay un consenso doctrinal al respecto, y aunque el profeta fundador del culto los consideraba sagrados, muchos de los obispos y sacerdotes de la actualidad consideran que su adoración es herética.
Para su ambientación, las novelas de fantasía épica suelen inspirarse, de forma más o menos diluida, en períodos históricos reconocibles. En tu caso he captado ciertas reminiscencias de la Europa (o la España) de finales del siglo XVI y principios del XVII. ¿Me equivoco?
Sí, desde luego esa es la referencia más clara. Lo cierto es que me lo planteo un poco como una ucronía: en la ambientación de la novela conviven temas y realidades inspirados en distintos momentos de la historia, y en algunos aspectos estamos hablando de un mundo renacentista o tardomedieval, mientras que en otros nos vamos casi a finales de un siglo XVII.
Hace poco leí que hay un genero muy popular de fanfic en China que explora un inmenso what if: que hubiera sucedido si, en los albores de la revolución industrial, hubieran sido los chinos y no los europeos los que se hubieran industrializado primero. Porque parece ser que China, en un momento dado, tuvo una realidad histórica que, desde la mentalidad europea, consideraríamos ucrónica: tenían pólvora, imprenta y máquinas de vapor, pero no se indsutrializaron hasta el siglo XX. Saber esto me hizo sentirme un poco más seguro al mezcar elementos de distintas épocas en el mundo de Elenda.
Por otra parte, en la ambientación hay ciertos elementos que nos resultan más familiares y a la vez perturbadores, como si fuesen espejos deformados de la actualidad: el deporte del Lest; las partidas de Leyendas y Castillos, denominar «Detective» al Capítulo del protagonista. ¿Son solo elementos del worldbuilding? ¿O las semejanzas contienen pistas de próximas revelaciones?
Me gustaría ponerme misterioso, pero la realidad es que son elementos del wordbuilding, sin más ni menos. El lest, que es una especie de fútbol, o Leyendas y Castillos (los juegos de rol de toda la vida) son elementos que contribuyen a esa idea de ucronía de la que hablaba antes. Aunque muchas veces, creo que la supuesta ucronía no es tal. La realidad es que, como suele decirse, está todo inventado; hay una ciencia muy particular, la berestología, que estudia antiguos documentos escritos en cortezas de abedul. Resulta que en Nóvgorod, una ciudad rusa, se encontró un yacimiento extraordinariamente bien conservado de este tipo de documentos. Entre ellos destacan los dibujos de un tal Onfim, un niño del siglo XIII que hacía algo así como unos cómics bastante curiosos. Si tú ves esos dibujos, sin ningún contexto, pensarías que son de ahora: que son parte de una tira cómica o de un fanzine. Pero los hizo un crío hace más de setecientos años. Seguro que no fue el único: lo que pasa es que ese tipo de material se ha perdido con los siglos, quemado o podrido. Estoy convencido de que tuvo que haber juegos parecidos a D&D en el pasado, siglos antes de Gary Gygax, pero que no ha quedado constancia de ellos. Cuando vi los dibujos de Onfim fue que me vino la idea de introducir los juegos de rol en el mundo de Elenda.
Si bien el eje conductor de la novela es la investigación policial, a lo largo de la misma se van intercalando capítulos de una trama secundaria que, junto con los documentos que inician la mayoría de los mismos, ubican las piezas de una arco narrativo mayor. De esta forma, el híbrido entre novela negra y fantasía épica se extiende, también, al modo en que desarrollas la saga. Por una parte, has montado el tablero de una conspiración propia de las novelas río de literatura fantástica. Por otra, has presentado a los protagonistas de una serie policial con un caso cerrado y la promesa de más por llegar. ¿Piensas seguir con la misma estrategia? ¿Las próximas entregas de la saga (porque seguro las habrá) nos propondrán más investigaciones de Molino y sus colegas con las conspiraciones palaciegas de fondo? ¿O el hilo conductor pasará a ser la trama geopolítica?
Habrá una segunda entrega que cerrará la serie de los Sueños de Elenda; en principio, no más. Tal vez en el futuro escriba alguna historia sobre el pasado de Kendarian o sobre algún personaje mencionado en la saga, pero las tramas secundarias abiertas en El Sauce Oscuro quedarán cerradas en el segundo volumen.
En este segundo libro, que estoy escribiendo, habrá también un caso para el Detective Kendarian Molino, que será el punto de partida de la novela, pero su importancia relativa en la trama no será tan elevada como en El Sauce Oscuro, precisamente porque dedicaré las páginas que hagan falta para cerrar las tramas geopolíticas y épicas que se dejan entrever en el primer libro.
Muchísimas gracias por dedicarnos tu tiempo, Mauro. Hemos disfrutado mucho de El Sauce Oscuro. Te deseamos lo mejor con la novela y esperamos con ganas su continuación.
