Reseña: La leyenda de la serpiente blanca

Por Airam de María
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La leyenda de la serpiente blancaTítulo de la obra: La leyenda de la serpiente blanca
Autor: Sher Lee
Editorial: Puck
Traducción: Tatiana Marco Marín
Año de edición: 2025
Extensión:  384 páginas
Encuadernación: Rústica
PVP: 19,00€ (papel) / 9,99€ (digital)


La leyenda de la serpiente blanca es, sin duda, una de las historias más populares y queridas del folclore chino. Por lo que, antes de iniciar la lectura de esta novela, es importante tener presente que nos encontramos ante el retelling de un clásico que ha inspirado múltiples adaptaciones a lo largo de los siglos, desde cuentos, novelas y manhuas, hasta llegar a formatos más contemporáneos como los K-dramas.

Los retellings a menudo representan un complicado dilema para el autor. Mantenerse fiel a la historia original puede resultar predecible, pero darle un giro demasiado radical al argumento puede decepcionar a quienes solo anhelan revivir el clásico. Este reto nos plantea una pregunta inevitable: ¿cómo lograr que un retelling respete el planteamiento original y, al mismo tiempo, aporte un toque de modernidad, frescura y sorpresa? Por fortuna, esta novela nos ofrece el ejemplo perfecto.

Sher Lee respeta los cimientos de la leyenda primigenia, al tiempo que le otorga una bocanada de aire fresco, revitalizando el clásico sin modificar su verdadero espíritu. Es cierto que, para quienes ya conozcan el relato original, habrá pocas sorpresas. Pero en este caso no se trata tanto de lo que se cuenta, sino de cómo se cuenta. La autora ha cuidado con gran mimo la esencia de una de las historias de amor más icónicas de China, manteniendo con precisión tanto las localizaciones como el desarrollo de los acontecimientos más relevantes y, al mismo tiempo, ha reformulado otros pasajes con una visión más libre y renovada, sin perder jamás ese trazo narrativo tan genuinamente oriental.

Con su belleza literaria, gráfica, sensitiva y equilibrada, logra componer una novela exuberante sin resultar excesiva. El relato pincela con pulcritud el drama de la belleza y la felicidad transitoria a través de escenas sutiles. Y, aunque esta adaptación se anuncia como una novela juvenil, destaca por su estilo elegante y delicado.

LA LEYENDA DE LA SERPIENTE BLANCA ORIGINAL

En la leyenda original, Bai Suzhen es un espíritu serpiente que, tras siglos de cultivación, logra dominar el poder de la transmutación y convertirse en una hermosa joven. Tras vivir un tiempo entre humanos, se enamora de un joven médico llamado Xu Xian y se casa con él. Durante un tiempo viven felices en la aldea natal de Xian, hasta que un monje llamado Fa Hai empieza a sospechar que Bai Suzhen no es quien dice ser en realidad. Tras urdir un perverso plan, Fa Hai logra demostrar que su intuición era correcta, dejando al descubierto la verdadera identidad de la Serpiente Blanca ante toda la aldea. A partir de ese momento, la historia de amor se convierte en un drama de amantes destinados a sufrir por un amor imposible.

La leyenda de la serpiente blanca

Como destacaba anteriormente, la adaptación de Sher Lee mantiene un alto grado de fidelidad al mito. Sin embargo, existen ciertas variaciones que, a mi juicio, constituyen el gran acierto de este retelling.

Sher Lee reemplaza la historia de amor original entre la bella espíritu serpiente Bai Suzhen y el gentil y bondadoso doctor Xu Xian, por la relación entre el joven espíritu serpiente Zhen y el obstinado príncipe heredero Xian. Para algunos, la inclusión de la figura de un príncipe podría parecer un recurso demasiado tópico, pero en este caso enriquece notablemente la lectura, ya que le da a la autora la excusa perfecta para que nos sumerja en el día a día palaciego y nos narre con detalle la suntuosidad de una época exquisita.

Entre sus páginas hallaremos pequeñas píldoras de conocimiento que elevan el contenido. Las descripciones de los templos, rituales religiosos o la disposición de los complejos imperiales son breves, pero sumamente valiosas. Y, si destaco esto es porque, a menudo, los títulos danmei (género del que os hablamos en el número 22 de Windumanoth) se consideran novelas ligeras en las que todo termina siendo el envoltorio que adorna la historia de amor entre dos chicos. En el caso que nos ocupa, en cambio, clasificar La leyenda de la serpiente blanca de este modo sería injusto, pues se trata de un libro de aventuras al que se le ha añadido el ingrediente extra del danmei, logrando así un brillante equilibrio entre la acción, la mitología y el romance.

SINOPSIS DE LA LEYENDA DE LA SERPIENTE BLANCA

La novela arranca con un incidente fortuito que cambiará el destino del príncipe Xian. Cuando apenas cuenta con diez años, su madre sufre el ataque de una serpiente. La mordedura no resulta letal, pero su veneno es lo suficientemente poderoso como para dejarla postrada, condenada a sobrellevar una lenta y dolorosa agonía. Solo existe un remedio conocido para su dolencia: el que se oculta en el interior de una excepcional y poderosa perla espiritual.

Sabiendo que esta es la única salvación para su madre, Xian emprende una desesperada búsqueda, siempre acompañado de su séquito de sirvientes más fieles y, finalmente, logra su objetivo. Sin embargo, de regreso al palacio, ya en posesión de la preciada joya, él y su escolta sufren la emboscada de un grupo de asaltantes que también ansían la perla. Xian intenta evitar su robo y se enfrenta a sus atacantes, pero termina cayendo a un lago y está a punto de morir ahogado.

Es entonces cuando Zhen, un joven serpiente blanca que siempre ha vivido fascinado por las costumbres y hábitos humanos, decide socorrerlo. La serpiente lo rescata y lo pone a buen recaudo, pero al descubrir lo que el joven custodiaba con tanta bravura, Zhen sucumbe a la tentación. Aquella perla espiritual alberga un secreto asombroso: su poder equivale a trescientos años de cultivación y podría otorgarle la capacidad de transmutar su forma y convertirse en humano. Desconociendo la importancia que tiene para Xian, Zhen se apropia de la joya.

Este prólogo no presenta similitudes con la leyenda original. Es un arranque independiente con mucha acción y ritmo que combina varios elementos clásicos del género xiamxia. En el primer capítulo, en cambio, nos encontramos ya con Xian rozando la edad adulta. A sus diecisiete años, sigue marcado por la enfermedad de su madre y aún se culpa por haber perdido el antídoto que podía salvarla. Impotente y desesperado ante esa situación, el joven príncipe acude a un viejo y sabio monje que le asegura que, si viaja hasta la ciudad de Changle, encontrará a la esquiva serpiente blanca que le robó la perla años atrás.

Xian emprenderá el viaje de inmediato y, efectivamente, en Changle hallará lo que tanto ansiaba. Sin embargo, el reencuentro con Zhen no será como esperaba. La serpiente blanca ya no tiene forma de reptil, ahora es un encantador muchacho de belleza etérea, lleno de dulzura y talento. Xian, por su parte, también ha cambiado mucho. Aquel niño indefenso que estuvo a punto de morir ahogado ya es todo un hombre. Ninguno reconoce al otro, aunque sienten que ambos están unidos por un lazo invisible que les genera una atracción tan extraña como inmediata.

LO QUE SE ESCONDE TRAS LA LEYENDA DE LA SERPIENTE BLANCA:

HISTORIA, COSTUMBRES, TAOÍSMO Y MITOLOGÍA CHINA

Lo primero que nos llamará la atención en esta novela es que se presenta como una historia Boys Love y, aunque la elección de este mito por parte de la autora pueda parecer una simple coincidencia, en realidad hay varios aspectos que merecen un análisis más detallado.

En el primer capítulo, el príncipe Xian hace alusión al Emperador Ai de Han y a una época muy concreta, pese a que la acción realmente se desarrolle varios siglos después. Este no es un detalle al azar.

Durante algunas dinastías chinas, las relaciones sentimentales entre hombres fueron relativamente comunes, sobre todo entre la nobleza o las clases más altas de la sociedad. En este sentido, la dinastía Han occidental fue una de las más representativas, destacando especialmente el reinado del Emperador Ai. Y, justo en este periodo, nace la expresión «manga cortada», actualmente aún relacionada al amor entre dos hombres.

La historia del emperador Ai fue muy conocida, y cuenta como este se quedó tan prendado del joven cortesano Dong Xian que, no solo lo convirtió en su protegido, sino que también lo tomó abiertamente como su amante. Una mañana, al despertar y ver que Dong dormía plácidamente sobre la manga de su túnica, Ai prefirió cortarla antes que interrumpir el sueño de su amante, pese al inmenso valor que tenían aquellas exquisitas prendas de seda en esa época. Ese delicado acto de amor dio origen a la expresión que ha perdurado durante tantos siglos, aunque con el tiempo, lamentablemente, haya adquirido ciertos matices peyorativos.

Por supuesto, Sher Lee también hará alusión a este simbólico acto de respeto y afecto, recordándonos con ello que, siglos atrás, hubo una época en la que las relaciones íntimas, tanto con concubinas como con amantes masculinos, eran moralmente aceptadas en la corte, e incluso estaban asociadas al refinamiento y al estatus. Un marco histórico que, lejos de ser puramente decorativo, añade mayor profundidad y rigor a esta reinterpretación del mito de la Serpiente Blanca.

Sher Lee

LOS PERSONAJES Y SU DESARROLLO

Al tratarse de un romantasy, no es de extrañar que uno de sus mayores atractivos sea, precisamente, sus personajes. La enfermedad de su madre y el robo de la perla darán forma al conflicto interno que caracteriza la personalidad de Xian. Su impulsividad, orgullo, obstinación y apasionamiento también encajan con su estatus y juventud, por lo que su comportamiento es natural y verosímil.

Por su parte, Zhen encarna la dualidad constante. Este elemento de duplicidad o desdoblamiento es muy interesante, pues refleja e ilustra uno de los principios de la filosofía taoísta. Nos recuerda a la iconografía del yin-yang por varios motivos, algo de lo que se habla en distintos pasajes de la novela y que será crucial en el desarrollo de la trama.

Zhen es, en esencia, un espíritu serpiente que nació como un reptil, aunque gracias a la perla espiritual pueda mostrarse como un joven muchacho. Reconocer la tensión existente entre su condición más salvaje y su humanidad es indispensable para entender al personaje. Zhen jamás le dará por completo la espalda a su verdadera naturaleza, algo que le ocasionará muchos problemas. A esto también debemos sumarle la sempiterna dualidad entre lo masculino y femenino, los opuestos más icónicos de la figura del yin-yang, y que, en esta historia son doblemente significativos debido a que el papel original que ahora ocupa Zhen estaba representado por una figura femenina.

Además, también experimenta esa ambivalencia entre la virtud y el pecado; entre su talante bondadoso y altruista y ese punto oscuro que guarda en su alma, como una mácula negra en mitad de un océano de blanco puro; esa que todos llevamos en nuestro interior y que a veces nos hace actuar de la forma más egoísta. Es esa gota negra de codicia la que le impulsa a robarle la perla a Xian, ocasionando con ello una cadena de desgracias… Y es esa lágrima blanca que cae sobre un mar de oscuridad la que le genera la necesidad de enmendar ese error, aun a riesgo de su propia vida.

Zhen es, sin duda, el personaje más redondo de la novela, pero no por ello debemos olvidarnos de un secundario que es toda una delicia. Qing es una joven espíritu serpiente verde que también aparece en la leyenda original desempeñando el papel de la fiel amiga de Bai Suzhen. En esta adaptación, Qing es una muchacha algo alocada, pero extremadamente leal a Zhen, ya que este, en el pasado, le salvó la vida y la transformó en otro espíritu serpiente. Su relación se sitúa a medio camino entre la amistad filial y el vínculo alumno-maestro, lo que proporciona gran calidez al desarrollo de ambos personajes.

El binomio que forman es muy interesante, pues durante toda la novela se nos van desgranando detalles sobre sus verdaderas identidades, relacionados directamente con los rasgos típicos de las especies a las que pertenecen cada uno como serpiente. Zhen se nos describe como un joven de movimientos fluidos, extremadamente ágil, con una gran sensibilidad a los sonidos o vibraciones, con una piel de blancura extrema y con una torpeza en asuntos humanos que lo colma de atractivo y ternura. Antes de humano, Zhen era una pitón blanca, y su figura encarna la independencia, la calma, la sabiduría y el poder relajado. Qing, en cambio, era una víbora de foresta, más pequeña, vivaracha, escurridiza, curiosa y social. Su carácter contrasta con el ánimo reservado de Zhen, algo que generará algún rifirrafe entre ellos, ayudando a definir mejor sus diferentes puntos de vista del mundo.

La leyenda de la serpiente blanca

LA LEYENDA DE LA SERPIENTE BLANCA: CONCLUSIONES

La leyenda de la serpiente blanca es de esa clase de libros que te enganchan, te divierten y te hacen sufrir a partes iguales. Como todo buen xianxia, combina fantasía, magia, romance y una pizca de filosofía taoísta sin perder nunca el ritmo. Sher Lee nos aporta gran minuciosidad de detalles, te lleva de la mano hasta el interior de majestuosos templos, palacios, bosques brumosos… o te sienta frente a las acciones cotidianas más simples y, a su vez, hermosas de esa época. Sus descripciones generan una atmósfera cinematográfica, nada sobrecargada, que invita al lector a sumergirse en todos esos escenarios asiáticos de ensueño. Y, aunque no debemos olvidar que, en esencia, estamos ante una historia de amor, sus pasajes más románticos no se hacen excesivos ni aburridos ya que, a medida que la trama avanza, también vamos sumándole intrigas, aventuras, acción y más drama.

Normalmente no suelo destacar solo lo positivo de una novela, pero en esta ocasión considero que Sher Lee ha defendido con gran dignidad la reescritura de todo un clásico del folclore chino. Le ha rendido tributo siempre desde el respeto, y lo ha adaptado a los requisitos y exigencias básicas de los lectores danmei.

Es cierto que podría haber profundizado más en los aspectos filosóficos o en los conflictos internos de sus protagonistas, pero esta no deja de ser una novela autoconclusiva que no llega a las cuatrocientas páginas. Creo que la principal aspiración de Sher Lee era reescribir la leyenda para acercarla a un determinado público y convertir ese momento de lectura en algo tierno, emocionante y mágico. Algo que, sin lugar a dudas, consigue.

Por último, también debo hacer mención a la excelente traducción de Tatiana Marco, ya que, por desgracia, muchas novelas de danmei no están tan cuidadas en este aspecto. Así que, por mi parte, esta novela es todo un SÍ, y espero que esta sea la segunda de muchas obras más de esta autora.


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