Título de la obra: El hechicero de Karzóin
Autor: Gonzalo Fengari
Editorial: Entrelibros
Año de edición: 2025
Extensión: 340 páginas
Encuadernación: Rústica con solapas
PVP: 20,90€ (papel)
La sombra de Tolkien es alargada. Sin ir más lejos estáis leyendo estas líneas en una página web dedicada al género fantástico donde la presencia del escritor de, entre otras muchas, El Hobbit, es omnipresente. Con todo, a día de hoy es posible que su nombre no sea el primero que se venga a la cabeza de muchos lectores cuando hablamos de fantasía épica. Sin embargo, la amplia variedad de referentes actuales con preocupaciones y trasfondos más cercanos a los nuestros en muchas ocasiones dificultan reivindicar las raíces de buena parte de la fantasía que leemos hoy en día.
De la misma manera, estamos en una época de recuperación y reivindicación de mucha de la cultura que nos rodeaba, principalmente, en los ochenta, con cada vez más presencia de la de los noventa. Años donde internet no estaba en las casas y la atención se centraba en otros elementos. Preocupaciones que normalmente perduraban más en el tiempo. Seguramente muchos de los que nos leeis jugasteis al rol medio a escondidas en los años en que rozar un dado era sinónimo de querer asesinar a tu familiar más cercano.
Estas dos referencias dan forma a la primera novela del sevillano Gonzalo Fengari. El hechicero de Karzóin (Entrelibros, 2025) es una historia clásica de fantasía de ir de punto A a B con un público objetivo más bien juvenil que, por otra parte, es igualmente disfrutable por quienes ya empezamos a tener algunas canas. Y eso es un gran punto a favor de la historia con la que el autor debuta en el mundo literario en su formato más largo.

Gonzalo Fengari
PARTIDAS DE ROL EN UN MUNDO FANTÁSTICO
La trama de la novela se remonta a un período no especificado explícitamente, pero en el que aún hay pesetas y está a punto de celebrarse las olimpiadas de Barcelona. No seré yo quien sugiera un marco temporal que el autor no ha indicado explícitamente. Dos compañeros de clase, Marco y Leo, terminan por convencer a uno de sus profesores, Don Fernando, a que lo acompañen a una partida de rol en una casa de una urbanización cercana. Allí, un hombre misterioso necesita tres jugadores para su partida. Tienen que ser tres. En el inicio del juego deben unir sus fuerzas en una tabla y, como si del arranque de Jumanji se tratase, los personajes desaparecen por completo del mundo real para ser trasladados a un mundo muy distinto al suyo.
Talamdra es un territorio fantástico poblado por todos los seres que podáis imaginar: enanos, hadas, gnomos, elfos, dragones… Al norte de este mapeado, heredero de la Tierra Media, se encuentra la región de Karzóin donde habita un hechicero que amenaza al resto de vidas de este mundo. Los elfos que han atraído a los humanos a Talamdra no los escogieron al azar sino que los consideran destinados a liberar este mundo de la amenaza del maligno hechicero. Para ello, y no sin dificultades, tendrán que ir hasta allí y buscar la manera de acabar con el malo malísimo.
COMPAÑERISMO, SUPERACIÓN… Y DRAGONES
Una vez superada la sorpresa de acabar en un lugar que no deseaban, los tres personajes asumen el reto de cumplir la misión y con eso poder regresar a sus vidas anteriores. Durante el camino les pasarán mil y unas cosas: hay aventura en forma de persecuciones (Tolkien podría estar orgulloso de los árboles de esta novela), compañerismo entre los personajes a pesar de rencillas pasadas, encuentros con múltiples seres fantásticos incluyendo dragones, batallas a varios niveles e incluso unas pequeñas dosis de amor no siempre correspondido.
Todo esto hace de El hechicero de Karzóin una novela, como decía al principio, sumamente entretenida, ya que apenas hay un capítulo tranquilo, especialmente una vez pasado el aterrizaje y explicaciones iniciales.
Por otro lado, la novela tiene algunos aspectos que a los lectores con cierto bagaje a las espaldas pueden resultar poco elaborados. Por un lado, ya dejé caer más arriba que el malo de la historia, el hechicero al que hace referencia el título, es un malo muy malo. Pero muy muy malo. Es tan malo que ni la historia se atreve a aportar más trasfondo aparte del hecho de algunas acciones (muy malas, por supuesto) que cometió en el pasado. Dedicarle un capítulo habría ayudado, al menos en mi opinión, a entender mejor quién es este personaje del que todo el mundo en la novela habla y todos temen. Igualmente, el recurso del personaje principal desmayándose tras un golpe para poder hacer avanzar la historia es algo que repetido en varias ocasiones pierde buena parte de su efectividad.

EL HECHICERO DE KARZÓIN: UNA NOVELA PARA (CASI) TODOS LOS PÚBLICOS
En cualquier caso, El hechicero de Karzóin es una historia disfrutable tanto por jóvenes lectores como por otros más experimentados. Los primeros encontrarán una historia de superación tras el desconcierto, de amistad y colaboración para conseguir superar diversas pruebas que irán encontrando en su viaje por Talamdra. Un pasapáginas, en el buen sentido de la palabra, lleno de criaturas mágicas y una batalla final digna de la mejor escena de película.
Los segundos, con más experiencia a sus espaldas, encontrarán una divertida y ligera novela de fantasía épica con múltiples referencias a la obra de Tolkien. Pero, al mismo tiempo, con suficiente personalidad para hacer pasar un buen rato a quienes crecimos en los noventa y podemos identificarnos de manera más directa con personajes como Marco y Leo y sus aventuras junto al profesor Don Fernando. Una novela para regalar y leer a casi cualquier edad, también como punto de entrada al género.
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